Municipio tiene una pista clave sobre incendio de llantas; vigilante habría encarado al posible responsable

Una trabajadora del centro de acopio vio, minutos antes del siniestro, a una persona con una botella y un encendedor tipo soplete; su testimonio podría ser determinante para identificar al presunto incendiario

Ciudad Juárez.– El incendio que consumió miles de neumáticos en el Centro de Acopio Municipal podría no haber sido accidental. Una vigilante que realizaba recorridos nocturnos sostuvo un encuentro directo con una persona que portaba una botella y un encendedor con flama semejante a la de un soplete, pocos minutos antes de que el fuego apareciera en el lugar.

El testimonio, integrado a los reportes municipales y expuesto por el director de Protección Civil, Sergio Rodríguez, ante los regidores de las comisiones de Ecología y Protección Civil, representa hasta ahora uno de los indicios más relevantes para establecer el origen del siniestro y avanzar en la posible identificación de quien lo provocó.

La trabajadora no sólo observó al individuo en las inmediaciones del área posteriormente consumida por el fuego, sino que dialogó con él y le preguntó qué hacía en el sitio. Ese contacto previo podría permitir un eventual reconocimiento físico, en caso de que las autoridades logren ubicar a una persona relacionada con los hechos.

La descripción coloca al Municipio frente a una línea de investigación concreta: alguien estuvo dentro o en las cercanías del centro de acopio, portaba objetos capaces de iniciar una combustión y abandonó el lugar antes de que las llamas alcanzaran dimensiones incontrolables.

Rodríguez explicó que el centro era vigilado mediante recorridos efectuados cada hora. Durante el trayecto posterior a las 11:00 de la noche, una de las trabajadoras se dirigió al baño, ubicado a cierta distancia de las casetas de vigilancia y próximo al área donde comenzó el incendio.

En el recorrido existía una lámpara de gran potencia que permitía observar con claridad la zona. Fue bajo esa iluminación donde la mujer detectó la presencia de una o más personas en las inmediaciones de los neumáticos.

Al acercarse, cuestionó a uno de los individuos sobre su presencia en el lugar. Durante el intercambio, observó que llevaba un encendedor y una botella cuyo contenido no pudo determinar.

La entrevistada describió el encendedor como un dispositivo que, al activarse, proyectaba una flama intensa, parecida a la de un pequeño soplete. Ese detalle fue obtenido durante la entrevista realizada por Protección Civil, mediante preguntas orientadas a precisar las características del objeto.

Después del breve diálogo, la persona se retiró. La veladora continuó hacia el baño, aunque admitió que sintió temor debido a que el personal asignado al lugar no contaba con armas, bastones, gas de defensa ni otro equipo para enfrentar una posible agresión.

La mujer señaló además que no podía descartar la presencia de otras personas en el sitio.

Al salir del baño, el fuego ya tenía el tamaño de una camioneta

Cuando la trabajadora salió del baño, observó una llamarada que, según su apreciación, ya tenía aproximadamente el tamaño de una camioneta. El fuego se había extendido con rapidez entre los neumáticos y comenzaba a adquirir una magnitud imposible de controlar con medios básicos.

La mujer regresó de inmediato para buscar a su compañero. Ambos se encontraron en el trayecto, debido a que el segundo trabajador también había detectado las llamas.

En esos momentos arribó un supervisor por una brecha cercana, como parte del recorrido que efectuaba cada hora. Uno de los trabajadores regresó con él para activar los mecanismos de emergencia e informar sobre el incendio.

La veladora se dirigió entonces a la entrada principal para solicitar el apoyo del guardia asignado por la Dirección de Limpia.

El trabajador de la entrada declaró que había escuchado ruidos, pero explicó que su posición de vigilancia y el campo visual desde la caseta no le permitían observar directamente el área donde se encontraban las llantas.

Cuando salió y logró mirar hacia el interior, el incendio ya era de grandes proporciones.

Los trabajadores intentaron acercarse con extintores, pero las llamas ya habían alcanzado una dimensión que hacía imposible cualquier intervención directa.

La acumulación de neumáticos, el material altamente combustible y la rapidez con que se propagó el fuego convirtieron el sitio en una zona de alto riesgo.

Los empleados concluyeron que ya no era posible contener el siniestro con los equipos disponibles y esperaron el arribo de las unidades de emergencia.

El incendio obligó a desplegar bomberos, pipas, maquinaria pesada y personal de distintas dependencias durante varios días, debido a que el fuego se introdujo entre las capas de neumáticos y generó puntos de combustión interna.

Además de la afectación operativa, la quema produjo una extensa columna de humo negro y liberó contaminantes derivados de la combustión de caucho, aceites y otros componentes presentes en los neumáticos.

La relevancia jurídica del relato radica en que la trabajadora tuvo contacto directo con la persona observada antes del incendio.

En caso de que la investigación permita localizar a un sospechoso, la guardia podría aportar datos sobre su apariencia, comportamiento, vestimenta, voz y los objetos que llevaba.

Su declaración podría también servir para establecer una secuencia temporal entre la presencia de la persona, su retiro y el inicio casi inmediato del fuego.

Aunque el testimonio por sí solo no determina responsabilidad penal, sí abre la posibilidad de que las autoridades cuenten con una referencia humana para reconocer o descartar a posibles involucrados.

El Municipio no parte de una hoja en blanco. Existe una testigo, hubo un diálogo previo y fueron observados objetos potencialmente relacionados con el inicio de una combustión.

Quien haya ingresado al lugar esa noche deberá considerar que fue visto de frente y que sus movimientos quedaron grabados en la memoria de una persona que estuvo a escasos minutos del inicio del incendio.

Los nuevos elementos explican por qué el Gobierno Municipal adelantó que presentaría una denuncia formal para que el caso fuera investigado por las autoridades competentes.

El anuncio del presidente municipal sobre la preparación de acciones legales adquiere ahora una dimensión distinta, pues la administración cuenta con un relato directo sobre lo ocurrido antes de que aparecieran las llamas.

En ese contexto también se encuentra la confrontación pública con la diputada local Xóchitl Contreras, a quien funcionarios municipales han acusado de politizar el incendio y cuestionar la actuación de los cuerpos de emergencia.

La posible inclusión de la legisladora en una denuncia deberá sustentarse en hechos, pruebas y conductas jurídicamente acreditables; sin embargo, el endurecimiento del discurso municipal deja entrever que las autoridades pretenden llevar el conflicto más allá del debate político y colocarlo ante las instancias de investigación.

Por ello, el anuncio de una querella no parece responder únicamente al intercambio de declaraciones entre funcionarios y representantes populares. El Municipio sostiene que existen elementos sobre la forma en que comenzó el incendio y busca que cada intervención, señalamiento o posible vínculo sea revisado por la autoridad correspondiente.

La investigación deberá determinar cómo ingresó la persona señalada, si actuó sola, qué contenía la botella, por qué portaba un encendedor de alta intensidad y cuánto tiempo permaneció en el área.

También será necesario precisar si el centro de acopio contaba con cámaras de vigilancia, controles de acceso, iluminación suficiente y protocolos adecuados para impedir el ingreso de personas ajenas durante la noche.

Otro punto será establecer si existieron fallas en la seguridad del predio, debido a que los trabajadores que realizaban recorridos carecían de herramientas de protección y capacidad para detener o enfrentar a intrusos.

El relato presentado ante los regidores perfila un escenario delicado: una persona fue sorprendida cerca de los neumáticos, llevaba objetos sospechosos, abandonó el lugar y, minutos después, el centro de acopio comenzó a arder.

Las autoridades aún deberán demostrar si existe una relación directa entre ese encuentro y el inicio del fuego, pero la advertencia está sobre la mesa: el posible generador del incendio no pasó inadvertido.

Fue observado, fue interrogado y podría ser reconocido.

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