Desconoce Educación cifra de menores afectados por rickettsiosis pese a riesgo en escuelas

Ciudad Juárez.— En medio de la preocupación por la presencia de perros callejeros en planteles educativos y el riesgo sanitario que representan por pulgas, garrapatas y otros vectores, el subsecretario de Educación en la Zona Norte, Roberto Anaya Moreno, reconoció que no cuenta con la estadística de estudiantes o personas en edad escolar que han perdido la vida a consecuencia de la rickettsiosis, pese a que recientemente se reportó el fallecimiento de una niña de 10 años.

El funcionario estatal admitió no tener en ese momento el dato preciso sobre alumnos contagiados o víctimas mortales por esta enfermedad, aunque sí señaló que la dependencia ha solicitado apoyo a la Dirección de Ecología del Municipio de Juárez para realizar fumigaciones en planteles donde se han detectado problemas relacionados con fauna callejera, pulgas, chinches u otros insectos.

Anaya Moreno explicó que una de las principales preocupaciones de la Subsecretaría de Educación es el ingreso de perros sin dueño a las escuelas, ya que estos animales, por su condición de abandono, pueden portar infecciones, parásitos y vectores que después generan infestaciones dentro de los espacios escolares.

El tema no es menor. La rickettsiosis es una enfermedad transmitida principalmente por la mordedura de garrapatas infectadas y puede agravarse si no se atiende a tiempo. Por ello, la presencia de animales en situación de calle cerca de niñas, niños, adolescentes, docentes y personal administrativo representa un foco de riesgo sanitario que requiere atención preventiva, control ambiental y coordinación interinstitucional.

Sin embargo, llamó la atención que el subsecretario no tuviera a la mano una cifra sobre personas en edad escolar afectadas por esta enfermedad, sobre todo después de que apenas hace unos días se dio a conocer la muerte de una menor de 10 años, hecho que encendió nuevamente las alertas sobre la necesidad de reforzar las medidas de vigilancia, limpieza, fumigación y control de fauna en los entornos educativos.

El funcionario indicó que, cuando las direcciones escolares solicitan apoyo, la Subsecretaría activa el protocolo correspondiente y canaliza la petición a Ecología Municipal, dependencia que, aseguró, ha respondido a los llamados para fumigar los planteles que han requerido intervención.

De acuerdo con Anaya Moreno, durante el actual ciclo escolar se ha solicitado la fumigación en dos o tres escuelas, acciones que fueron atendidas por personal municipal para eliminar pulgas, chinches y otros insectos que pudieran representar un riesgo para la comunidad educativa.

Además, señaló que también se ha pedido a Ecología Municipal apoyo para retirar o resguardar perros que permanecen sueltos en las inmediaciones de los planteles, debido a que su presencia puede derivar no sólo en problemas de salud pública, sino también en posibles agresiones contra estudiantes o maestros.

El subsecretario pidió a directivos de escuelas públicas y privadas evitar que animales callejeros sean utilizados como una forma improvisada de resguardo de los planteles. En caso de tener perros dentro de las instalaciones, dijo, deben ser animales adoptados formalmente, atendidos, vacunados, alimentados, aseados y bajo responsabilidad directa de la institución.

Advirtió que permitir la presencia de perros sin control sanitario puede provocar un problema mayor, ya sea por mordeduras, transmisión de parásitos, infestaciones o incluso el riesgo de enfermedades como la rabia, por lo que insistió en que los planteles deben actuar con responsabilidad.

La situación exhibe la necesidad de contar con información puntual sobre el impacto de la rickettsiosis en la población escolar, así como reforzar los mecanismos de prevención en escuelas ubicadas en zonas donde se registra presencia constante de animales callejeros.

Aunque Anaya Moreno sostuvo que existe coordinación con Ecología Municipal para atender los reportes, la falta de cifras sobre contagios o muertes en edad escolar deja abierta una preocupación de fondo: la autoridad educativa atiende solicitudes de fumigación, pero no tiene claro el tamaño del riesgo sanitario que enfrentan niñas, niños y adolescentes dentro y alrededor de los planteles.

Con este escenario, el llamado a las escuelas no sólo se limita a reportar perros callejeros o solicitar fumigaciones, sino a fortalecer la vigilancia sanitaria, mantener limpios los espacios educativos, evitar acumulación de basura, revisar áreas donde puedan alojarse garrapatas y actuar de manera inmediata ante cualquier señal de infestación.

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