Transportistas presionan con bloqueo parcial en la Panamericana; exigen frenar violencia carretera

Ciudad Juárez.– La carretera Panamericana, principal vía de acceso a esta frontera desde la ciudad de Chihuahua, fue escenario este lunes de un bloqueo parcial encabezado por integrantes de la Asociación Nacional Transportista, quienes salieron a protesta para exigir una respuesta efectiva de las autoridades federales ante la escalada de asaltos, robos violentos y homicidios de operadores de carga registrados en distintos tramos del sur del país.

La movilización se concentró a la altura de la glorieta del kilómetro 20, uno de los puntos logísticos más relevantes para el flujo terrestre de mercancías hacia esta ciudad, donde los operadores mantuvieron una obstrucción intermitente como parte de un paro simultáneo convocado a nivel nacional. La acción formó parte de una jornada de presión del autotransporte federal para visibilizar las condiciones de inseguridad que enfrenta el gremio en la red carretera del país.

David Ortiz, vicepresidente de la agrupación, informó que la protesta fue replicada en varios estados mediante bloqueos parciales de carreteras y la toma de algunas casetas, aunque precisó que no se contempló afectar los cruces internacionales ni las operaciones aduaneras, con el fin de concentrar la inconformidad en la red federal de caminos sin comprometer la dinámica del comercio exterior en la frontera.

La organización transportista sostuvo que la movilización responde al hartazgo acumulado por los ataques que han sufrido operadores de tractocamión, varios de los cuales han sido víctimas no solo de despojo de unidades y mercancía, sino también de agresiones letales. El reclamo central del sector apunta a la falta de garantías de seguridad en corredores considerados estratégicos para el traslado de carga, donde los conductores se enfrentan a riesgos permanentes en sus trayectos.

Además del tema de inseguridad, los inconformes señalaron que siguen pendientes otros compromisos que, aseguran, no han sido resueltos por el gobierno federal, entre ellos la reducción en el costo del diésel, un insumo clave para la operatividad del sector. En ese contexto, la protesta combinó exigencias de seguridad pública con reclamos de carácter económico que impactan de manera directa la viabilidad del autotransporte de carga.

En el estado de Chihuahua, la jornada de presión también incluyó presencia de transportistas en las casetas de Sacramento y Ahumada, donde los contingentes permanecieron a la espera de indicaciones derivadas de las negociaciones sostenidas entre representantes del movimiento y autoridades federales. Hasta el momento del cierre de la movilización, no se había definido un horario fijo para concluir las acciones, debido a que la permanencia en esos puntos dependía del curso de las mesas de diálogo.

El cierre parcial en la Panamericana generó atención inmediata por tratarse de una arteria de alto valor logístico para el ingreso y salida de unidades pesadas hacia Ciudad Juárez, una de las zonas fronterizas con mayor actividad comercial del país. Aunque el bloqueo no fue total, la protesta elevó la presión sobre la movilidad regional y exhibió nuevamente la fragilidad del sistema carretero ante conflictos vinculados con la seguridad del transporte.

La manifestación dejó en claro que el sector transportista busca colocar en la agenda nacional la vulnerabilidad con la que miles de operadores recorren diariamente las carreteras mexicanas. Para los inconformes, la demanda no es menor: reclaman condiciones mínimas para trabajar sin quedar expuestos al crimen, a la violencia armada y a la ausencia de respuesta institucional en rutas donde el riesgo se ha vuelto parte del trayecto.

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