Alertan por exámenes de la vista a domicilio; prácticas sin respaldo profesional pueden derivar en ceguera

Ciudad Juárez.– Los exámenes de la vista realizados por personas que recorren las colonias casa por casa representan un riesgo serio para la salud visual de la población, advirtió Eddiel Lardizábal, licenciado en Optometría y presidente del Colegio de Optometristas del Estado de Chihuahua, al señalar que estas prácticas, además de carecer de sustento profesional, pueden retrasar la detección de enfermedades oculares y sistémicas que, sin atención oportuna, pueden llevar a la pérdida gradual e irreversible de la visión.

El especialista expuso que el problema no se limita a una graduación incorrecta o a la entrega de lentes que no correspondan a las necesidades reales del paciente, sino al hecho de que quienes operan de forma empírica no cuentan con la formación académica para identificar padecimientos de fondo como glaucoma, retinopatía diabética u otras alteraciones visuales asociadas a enfermedades crónico-degenerativas. En esos casos, dijo, el daño puede avanzar de manera silenciosa hasta que el paciente nota síntomas cuando ya es demasiado tarde.

Lardizabal explicó que en Ciudad Juárez, en Chihuahua y en el país persiste una amplia práctica de empirismo en el ramo de la salud visual. Refirió que únicamente dos de cada 10 ópticas cuentan con personal con preparación académica para efectuar exámenes visuales, mientras que el resto opera con personas que aprendieron el oficio sin estudios profesionales formales, lo que representa una falla crítica en la cadena de prevención y referencia médica.

Detalló que una persona sin título ni cédula puede, en algunos casos, aproximarse a la graduación del paciente, pero carece de la capacidad clínica para reconocer signos de alarma en el nervio óptico, la retina o en otras estructuras del ojo. Esa limitación técnica convierte un procedimiento aparentemente simple en una práctica de alto riesgo sanitario, debido a que el paciente puede confiarse, usar lentes inadecuados y dejar avanzar una patología ocular sin diagnóstico.

El presidente del Colegio de Optometristas subrayó que el optometrista no sustituye al médico especialista, pero sí cumple una función clave en el primer filtro de detección, evaluación y canalización. Precisó que el abordaje de la salud visual requiere trabajo interdisciplinario, ya que el profesional de la optometría identifica alteraciones, establece hallazgos y refiere al paciente con el especialista correspondiente cuando detecta indicios de glaucoma, retinopatía diabética o cualquier otra condición que comprometa la visión.

Asimismo, alertó que muchas de las personas que ofrecen exámenes visuales a domicilio incurren en una función reservada para profesionales de la salud, al realizar actividades para las que la legislación sanitaria exige título y cédula. Indicó que esta protección legal está contemplada en el artículo 79 de la Ley General de Salud, que regula el ejercicio profesional en áreas vinculadas con la atención de pacientes.

Bajo ese contexto, remarcó que permitir el ingreso de supuestos examinadores visuales al hogar puede tener consecuencias mucho más graves de lo que la ciudadanía imagina. Señaló que, en el mejor de los casos, los lentes entregados podrían no funcionar correctamente; sin embargo, el escenario verdaderamente delicado es que el paciente padezca una enfermedad que no sea detectada y continúe perdiendo visión de manera progresiva, sin advertirlo, hasta enfrentar un daño severo o permanente.

La advertencia cobra especial relevancia en pacientes con diabetes o antecedentes familiares de glaucoma, sectores de la población que requieren revisiones integrales y periódicas para vigilar la evolución de su salud ocular. La falta de evaluación profesional en estos casos puede impedir una referencia médica a tiempo y cerrar la ventana de oportunidad para preservar la vista.

Ante esta situación, Lardizabal exhortó a la ciudadanía a no someterse a revisiones improvisadas ni a confiar en personas que ofrecen el servicio mediante cambaceo. Recomendó acudir con profesionales de la salud visual debidamente acreditados, capaces de realizar un examen completo, profesional y con criterios clínicos que permitan detectar oportunamente cualquier anomalía.

El planteamiento, dijo, no responde solo a una defensa gremial, sino a una necesidad de salud pública frente a prácticas irregulares que exponen a la población a diagnósticos incompletos, falsas certezas y omisiones que pueden costar la visión. En una ciudad donde el empirismo sigue presente en distintos niveles del sector, la revisión ocular profesional se mantiene como la principal barrera para evitar que enfermedades silenciosas avancen hasta la ceguera.

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