Ciudad Juárez, Chih., 10 de junio 2026— La promesa de reparar los daños ocasionados a vehículos bajo resguardo de la Operadora Municipal de Estacionamientos volvió a quedar bajo cuestionamiento, luego de que el ciudadano David Izquierdo Montejo denunció que su automóvil fue dañado dentro de un corralón municipal y que, tras mes y medio de trámites, vueltas y evasivas, un funcionario identificado como ingeniero Limón le habría cerrado la puerta con una negativa tajante de pago.
El caso golpea directamente a la administración de la Operadora Municipal de Estacionamientos, encabezada por Jaime Flores Castañeda, quien anteriormente aseguró que los propietarios afectados recibirían respuesta por los daños sufridos en esos espacios de resguardo. Sin embargo, de acuerdo con el testimonio del ciudadano, la realidad fue otra: promesas incumplidas, trámites desgastantes y una respuesta que evidenciaría prepotencia desde el servicio público.
David Izquierdo Montejo narró que su vehículo, un Ford Focus modelo 2012, ingresó al corralón después de ser infraccionado por la Secretaría de Seguridad Vial. Tras cubrir la multa correspondiente, acudió a recoger la unidad con la expectativa de retirarla en las mismas condiciones en que fue asegurada.
Sin embargo, al llegar por el automóvil, dijo que se encontró con una sorpresa indignante: la parte inferior del vehículo presentaba daños severos, presuntamente provocados durante las maniobras realizadas con el montacargas utilizado para mover las unidades dentro del corralón.
De acuerdo con su versión, el operador del montacargas habría golpeado el automóvil con las pinzas del equipo, causando afectaciones en componentes importantes del vehículo, entre ellos parte del motor, el soporte del motor, el radiador y otros accesorios mecánicos.
El ciudadano señaló que, al detectar los daños, presentó su queja ante personal de la Operadora Municipal de Estacionamientos y solicitó que se le respondiera por la reparación de la unidad, ya que el vehículo se encontraba bajo resguardo de la dependencia municipal.
Izquierdo Montejo afirmó que fue atendido por un funcionario de apellido Limón, quien en un principio le aseguró que se le pagaría el daño, pero le pidió acudir primero ante la Fiscalía General del Estado para interponer una denuncia formal.
El afectado cumplió con ese trámite, acudió ante la autoridad correspondiente y presentó la denuncia con la esperanza de que el procedimiento sirviera para avanzar en la reparación de su automóvil. No obstante, aseguró que desde entonces comenzó un desgaste de más de mes y medio, entre visitas, llamadas, vueltas y respuestas sin solución.
Según el ciudadano, lejos de recibir una respuesta institucional, fue sometido a un viacrucis burocrático que terminó con una negativa directa. Dijo que el funcionario Limón finalmente le informó que no le pagarían nada, cerrando así cualquier posibilidad de reparación por la vía administrativa.
La denuncia ciudadana exhibe una contradicción entre el discurso de la Operadora Municipal de Estacionamientos y la atención que presuntamente reciben los afectados cuando buscan una reparación por daños ocurridos dentro de los corralones.
El caso también abre un nuevo frente de cuestionamiento hacia la dependencia municipal, ya que los vehículos ingresan a esos patios bajo custodia oficial y, por lo tanto, los ciudadanos esperan que sean protegidos y entregados en las mismas condiciones en que fueron recibidos.
Para Izquierdo Montejo, el problema no solo fue el daño material a su automóvil, sino el trato recibido después de reclamar lo que considera una afectación provocada dentro de instalaciones municipales. Señaló que la actitud del funcionario representó un abuso de autoridad y una muestra de impunidad al ampararse en su cargo para negarle una solución.
Tras no encontrar respuesta en la Operadora Municipal de Estacionamientos, el ciudadano acudió a buscar apoyo con regidores del Ayuntamiento, con la esperanza de que el caso sea revisado y se obligue a la dependencia a responder por los daños.
Sin embargo, dijo que salió de esa gestión prácticamente igual que como llegó: con incertidumbre, sin una solución concreta y únicamente con la esperanza de que alguna autoridad municipal intervenga para que se atienda su caso.
La denuncia de David Izquierdo Montejo se suma a las inconformidades de ciudadanos que han cuestionado el manejo de vehículos dentro de los corralones municipales, donde una unidad asegurada no solo representa una multa o un trámite, sino también el riesgo de salir con daños que nadie quiere reconocer.
Ahora, la pregunta recae sobre la Operadora Municipal de Estacionamientos y su director, Jaime Flores Castañeda: si la dependencia prometió responder por los daños, ¿quién va a hacerse cargo cuando un ciudadano asegura que su vehículo fue destruido dentro del corralón y que un funcionario simplemente le dijo que no le pagaría nada?
Mientras tanto, David Izquierdo Montejo continúa en espera de una respuesta formal, con un vehículo dañado y con la sensación de haber enfrentado no solo un problema mecánico, sino una muralla administrativa que, hasta ahora, no le ha dado justicia ni reparación.
