Caso de la husky Sacha dispara interés por perros de apoyo emocional; DABA pide orientación profesional

Ciudad Juárez, Chih.— El caso de la perra husky Sacha abrió una nueva discusión entre la ciudadanía sobre el uso de animales de apoyo emocional y la forma correcta en que una persona debe acreditar o elegir a un perro para este tipo de acompañamiento, luego de que más personas comenzaron a buscar información para contar con una mascota bajo esa condición.

La titular de la Dirección de Atención y Bienestar Animal, Alma Arredondo Salinas, advirtió que un perro de apoyo emocional no debe elegirse únicamente por deseo del propietario ni por una carta emitida sin una valoración integral, ya que se requiere considerar tanto la recomendación médica para la persona como las características, temperamento y entrenamiento del animal.

La funcionaria explicó que el primer paso corresponde al área de salud mental, debido a que la necesidad de un animal de soporte emocional debe estar relacionada con una recomendación de un médico psiquiatra o especialista que atienda al paciente. Sin embargo, aclaró que esa recomendación es para el ser humano y no significa automáticamente que cualquier mascota pueda cumplir con esa función.

A raíz del caso de Sacha, señaló que se generó confusión entre algunas personas que buscan acreditar a sus perros como animales de apoyo emocional, por lo que consideró importante separar la condición del propietario de la capacidad real del animal para brindar ese acompañamiento de manera segura y adecuada.

Arredondo Salinas indicó que, además de la parte médica, es fundamental acudir con un adiestrador profesional, ya que son ellos quienes pueden evaluar si el perro cuenta con el perfil necesario para desempeñarse como animal de soporte emocional o incluso para otro tipo de servicio.

La titular de DABA explicó que no todos los perros tienen las condiciones para permanecer tranquilos, acompañar a una persona en distintos espacios o responder de manera adecuada ante estímulos externos. Por ello, dijo que deben revisarse aspectos como la conducta, el nivel de energía, la obediencia, la socialización y el temperamento del animal.

Agregó que la raza también puede ser un factor a considerar, aunque no debe verse como el único elemento determinante. Existen perros que, por su carácter inquieto o por su dificultad para mantenerse en calma durante periodos prolongados, no resultan aptos para permanecer en lugares públicos o cerrados como apoyo emocional.

En ese sentido, explicó que el objetivo no es rechazar a una mascota por su raza, sino valorar si sus características físicas y de comportamiento son compatibles con las necesidades de la persona que requiere acompañamiento emocional.

Respecto al caso de Sacha, la funcionaria recordó que la carta presentada había sido emitida por un psicólogo; sin embargo, precisó que este tipo de documentos debe entenderse como una recomendación dirigida al paciente y no como una validación automática del animal.

Por ello, insistió en que la persona que requiere soporte emocional debe buscar al perro adecuado, con apoyo de especialistas, para evitar riesgos, malos entendidos o situaciones que puedan afectar tanto al propietario como a terceros.

La Dirección de Atención y Bienestar Animal recomendó a la ciudadanía evitar caer en trámites improvisados o asesorías sin respaldo, ya que el tema puede prestarse a engaños cuando se promete acreditar a cualquier mascota sin una evaluación seria.

Arredondo Salinas mencionó que en Ciudad Juárez existen aliados y asociaciones con experiencia en el manejo y adiestramiento de perros, entre ellas Canis, Juan Pablo Salinas y La Quinta, con quienes han trabajado y a quienes identifican como grupos serios y confiables.

La funcionaria señaló que estas organizaciones pueden orientar a las personas interesadas para que no sean víctimas de estafas y para que el proceso de selección o entrenamiento de un perro de apoyo emocional se realice con responsabilidad.

El llamado de la dependencia se da en medio de la atención pública que provocó el caso de la husky Sacha, situación que puso sobre la mesa la necesidad de distinguir entre una mascota de compañía, un animal de apoyo emocional y un perro de servicio, ya que cada uno cumple funciones distintas y requiere diferentes niveles de evaluación y preparación.

DABA reiteró que contar con un animal de apoyo emocional implica responsabilidad, control y acompañamiento especializado, pues no basta con tener una mascota cercana al propietario; también se debe garantizar que el perro pueda convivir de forma segura en el entorno familiar, social y comunitario.

Con este posicionamiento, la dependencia municipal busca orientar a la población para que el interés por los perros de apoyo emocional no derive en abusos, documentos sin sustento o riesgos para la ciudadanía, sino en procesos responsables que protejan tanto a las personas como a los animales.

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