Ciudad Juárez.- En pleno aniversario de la Independencia de México, el rector de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ), Oscar Fidencio Ibáñez Hernández, llevó la reflexión sobre la libertad más allá de los acontecimientos de 1810 y advirtió que, en la actualidad, la autonomía individual también puede quedar condicionada por los algoritmos, las redes sociales, las tendencias digitales y las inercias que influyen diariamente en lo que las personas creen, consumen, sienten y defienden.
Durante la ceremonia de Honores a la Bandera realizada en la explanada de la institución, frente al asta monumental y con la participación de la Banda de Guerra y la Escolta de la UTCJ, ante la comunidad universitaria que conmemorar la Independencia no debe reducirse al ceremonial cívico, sino convertirse en un ejercicio de conciencia sobre el significado contemporáneo de la libertad.
Ibáñez Hernández sostuvo que la soberanía de una nación encuentra también una dimensión individual: la capacidad de pensar, discernir y construir convicciones propias sin quedar sometidos a las tendencias que imponen las plataformas digitales.
El mensaje adquirió un enfoque particularmente actual al trasladar el concepto histórico de independencia hacia los nuevos mecanismos de influencia social. En ese contexto, explicó que las herramientas digitales pueden convertirse en una especie de condicionamiento cuando las personas permiten que un algoritmo determine los contenidos que consumen, las ideas que consideran válidas, sus hábitos de compra e incluso sus emociones.
La reflexión formó parte de la ceremonia cívica organizada por la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez en el marco de la conmemoración de la Independencia de México, una fecha que recuerda la ruptura del dominio colonial español y el proceso político, militar y social que condujo al surgimiento de México como nación soberana.
El rector señaló que la propia historia demuestra que los procesos de independencia no surgieron únicamente de circunstancias internas, sino también de acontecimientos internacionales que modificaron el equilibrio político de principios del siglo XIX.
Explicó que la intervención francesa en España y la imposición de un gobernante distinto al monarca considerado legítimo provocaron una crisis de autoridad que repercutió directamente en los territorios americanos. Dentro del entonces Virreinato de la Nueva España comenzaron a surgir movimientos y planteamientos que cuestionaban la subordinación política frente a una metrópoli inmersa en su propia crisis institucional.
Ese escenario, agregó, no se limitó al territorio mexicano, pues durante las primeras décadas del siglo XIX distintos pueblos latinoamericanos iniciaron movimientos independentistas, particularmente entre los años posteriores a 1808 y la década de 1820.
En esa transformación política también tuvieron influencia las Cortes y la Constitución de Cádiz, cuyos ordenamientos modificaron la discusión sobre ciudadanía, representación, derechos, organización política y privilegios existentes dentro del imperio español, generando repercusiones directas entre los habitantes de la Nueva España.
A partir de esos antecedentes, Ibáñez Hernández sostuvo que los factores internacionales continúan teniendo capacidad para modificar las decisiones internas de los países, por lo que consideró indispensable analizar hasta qué punto una sociedad puede considerarse verdaderamente libre cuando sus decisiones están sujetas a influencias externas, económicas, ideológicas, tecnológicas o informativas.
La reflexión se extendió hacia la necesidad de recuperar el diálogo sobre asuntos que con frecuencia generan división social, particularmente la política, la religión, los principios y las convicciones personales.
El rector consideró que evitar sistemáticamente esas conversaciones puede producir indiferencia, insignificancia y una falta de definición sobre los valores que cada persona está dispuesta a sostener.
En materia religiosa, planteó que el diálogo debe entenderse como parte del fortalecimiento espiritual y ético de las personas, independientemente de la creencia que profese cada individuo.
Recordó además que México atravesó hace aproximadamente un siglo un periodo de confrontación interna relacionado, entre otros factores, con diferencias respecto a la libertad religiosa, la libertad de conciencia y el modelo educativo, una experiencia histórica que dejó enfrentamientos entre mexicanos.
Desde esa referencia histórica, señaló que la principal enseñanza debe ser privilegiar el diálogo y los acuerdos por encima de la imposición de una sola visión.
En el terreno político, Ibáñez Hernández advirtió igualmente sobre los riesgos de convertir las diferencias en mecanismos permanentes de confrontación social.
Recordó que después de consumada la Independencia, México enfrentó décadas de inestabilidad, conflictos internos, disputas políticas e intervenciones extranjeras, un periodo durante el cual el país perdió una parte considerable de su territorio.
Ese antecedente, señaló, demuestra las consecuencias que puede tener una sociedad cuando pierde capacidad para dialogar, construir acuerdos y reconocerse como parte de una misma comunidad nacional.
Por ello, el rector planteó que los aniversarios cívicos deben servir como espacios para revisar no solamente los hechos del pasado, sino también los desafíos que enfrenta la sociedad mexicana en el presente.
La independencia, expuso, pierde parte de su significado si los ciudadanos no ejercen una libertad consciente frente a las pantallas, las tendencias digitales, la presión social o las corrientes que buscan definir desde el exterior aquello que una persona debe pensar.
De la misma manera, vinculó el concepto de libertad con la capacidad de expresar convicciones religiosas, políticas y personales dentro de un marco de respeto, tolerancia y convivencia.
El mensaje también estuvo dirigido a la formación de los estudiantes de la UTCJ, a quienes planteó la importancia de construir mejores oportunidades mediante el trabajo, la honestidad, la disciplina, los valores, la innovación, la superación profesional y el desarrollo tecnológico.
Bajo ese planteamiento, la independencia adquiere una dimensión que trasciende la soberanía territorial: implica desarrollar ciudadanos capaces de tomar decisiones informadas, defender sus principios, dialogar con quienes piensan diferente y contribuir al desarrollo colectivo.
Ibáñez Hernández destacó que reconocerse como mexicanos supone asumir un proyecto común de nación, preservar la unidad y evitar que las diferencias políticas, ideológicas, religiosas o sociales terminen por fracturar la convivencia.
La ceremonia desarrollada en la explanada de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez reunió a integrantes de la comunidad universitaria alrededor del lábaro patrio, mientras la Escolta y la Banda de Guerra acompañaron el protocolo de Honores a la Bandera como parte de las actividades conmemorativas por la Independencia de México.
El acto cívico cerró con un mensaje enfocado en tres conceptos: independencia, libertad y unidad, bajo la premisa de que la soberanía conquistada históricamente por México también debe ejercerse todos los días mediante ciudadanos capaces de pensar por sí mismos, construir acuerdos y trabajar en conjunto por el desarrollo del país.
En ese sentido, la conmemoración dejó de ser únicamente una mirada hacia la lucha insurgente para convertirse en una pregunta dirigida particularmente a las nuevas generaciones: qué tan independientes pueden considerarse en una época en la que un algoritmo tiene la capacidad de decidir buena parte de lo que ven, consumen, escuchan y, eventualmente, piensan.
