Incorporan a 80 jóvenes que no estuidan ni trabajan a labores comunitarias en Juárez por 4 mil pesos mensuales

Ciudad Juárez.– Un grupo de 80 jóvenes juarenses que actualmente no estudian ni trabajan fue incorporado al programa federal “Las y los Jóvenes Unen al Barrio”, mediante el cual recibirán 4 mil pesos mensuales durante un año a cambio de realizar labores comunitarias directamente en sus colonias, como parte de una estrategia de prevención social de la violencia y reconstrucción del tejido comunitario.

Areli Rojas Rivera, coordinadora de Estrategia y Análisis para la Prevención Social del Delito y Reconstrucción del Tejido Social de la Secretaría de Gobernación, informó que los participantes cumplirán 80 horas mensuales de trabajo comunitario, principalmente en actividades de limpieza, rehabilitación y recuperación de espacios públicos.

La intervención busca llevar a los jóvenes directamente a las zonas donde viven, de manera que su trabajo tenga un impacto visible dentro de sus propias comunidades y contribuya al mismo tiempo a fortalecer los vínculos entre vecinos.

Entre las primeras colonias donde ya comenzaron las actividades se encuentran Camino Real, Felipe Ángeles, Santa Teresa y Riberas del Bravo, sectores en los que se desarrollan jornadas de limpieza de calles, poda de áreas verdes, pintura y rehabilitación de espacios públicos.

El programa está dirigido a jóvenes de entre 12 y 29 años que se encuentran fuera del sistema educativo y del mercado laboral, una población que forma parte de las estrategias federales orientadas a atender factores sociales vinculados con la violencia y la exclusión.

Rojas Rivera explicó que el apoyo económico no constituye únicamente una entrega mensual de recursos, sino que está vinculado directamente con el cumplimiento de actividades dentro de las comunidades.

La intención es que los jóvenes participen activamente en el mejoramiento de sus colonias y, al mismo tiempo, encuentren una ruta para retomar sus estudios, capacitarse o incorporarse posteriormente a otras alternativas de desarrollo.

Como parte de esta primera etapa, los participantes acudieron a la Cruzada Feria de Paz, realizada en coordinación con el Gobierno Municipal, donde tuvieron un primer acercamiento práctico con la organización de actividades comunitarias y los servicios que se llevan directamente a las colonias.

La jornada fue diseñada en un formato reducido precisamente para que los nuevos integrantes conocieran la dinámica de trabajo que deberán desarrollar durante su permanencia en el programa.

Además de las labores físicas de recuperación urbana, el esquema contempla un componente formativo orientado a que los jóvenes puedan construir alternativas una vez concluido el año de participación.

Entre las posibilidades se encuentra el regreso a las aulas y su incorporación a becas educativas, como el programa Rita Cetina, así como el acceso a otras estrategias sociales y de capacitación.

La coordinadora federal señaló que los primeros resultados han generado una respuesta favorable tanto entre los jóvenes como entre vecinos de las colonias donde ya comenzaron los trabajos.

Uno de los objetivos centrales del programa es que el incentivo económico funcione como una herramienta para acercar nuevamente a los jóvenes a estructuras comunitarias, educativas y sociales.

La estrategia parte de la idea de que la prevención de la violencia no depende únicamente de acciones policiales, sino también de generar oportunidades, recuperar espacios deteriorados y fortalecer la participación vecinal.

Por ello, las actividades buscan involucrar no solamente a los beneficiarios, sino también a residentes, escuelas, organizaciones comunitarias y clubes deportivos.

El trabajo conjunto pretende recuperar zonas que durante años han permanecido deterioradas o con escasa participación social, transformándolas paulatinamente en puntos de convivencia y encuentro entre los habitantes.

Para las autoridades federales, la recuperación de un parque, una cancha o una calle no representa únicamente una mejora física, sino una oportunidad para modificar la relación que las personas mantienen con su entorno.

La estrategia también busca mejorar la percepción de seguridad mediante una mayor presencia de vecinos y jóvenes en espacios públicos.

Durante los próximos 12 meses, los 80 jóvenes deberán completar las horas comunitarias establecidas y participar en las distintas acciones programadas dentro de sus sectores.

Al concluir ese periodo, la meta será que puedan dar el siguiente paso hacia una alternativa educativa, laboral o de capacitación.

El reto será que el programa no termine únicamente en la entrega de 4 mil pesos mensuales, sino que consiga convertirse en una plataforma para que jóvenes actualmente fuera de la escuela y del empleo puedan recuperar oportunidades.

La apuesta federal consiste precisamente en intervenir antes de que la falta de opciones, el abandono escolar o la marginación terminen convirtiéndose en factores de riesgo.

Con las primeras jornadas ya en marcha en sectores como Camino Real, Felipe Ángeles, Santa Teresa y Riberas del Bravo, 80 jóvenes comenzaron a cambiar horas de inactividad por trabajo comunitario, mientras las autoridades buscan que ese esfuerzo termine abriendo una ruta de regreso a la escuela, al empleo y a una mayor participación dentro de sus propias colonias.

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