Austria Galindo rescata el deporte popular para reconstruir valores y comunidad en Juárez

La Copa Cuenta Conmigo cerró con una jornada incluyente que reunió a niñas, niños, jóvenes, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad; la estrategia busca devolver a los espacios públicos el respeto, la disciplina, la solidaridad y la convivencia que durante años quedaron relegados junto con el deporte comunitario

Ciudad Juárez.- En medio de una ciudad donde durante años el deporte popular fue perdiendo presencia en colonias y espacios públicos, la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo, apostó por recuperarlo no solamente como una actividad física, sino como una herramienta para reconstruir valores humanos, fortalecer la convivencia familiar y devolver a las comunidades puntos de encuentro que habían quedado prácticamente olvidados.

La final de la Copa Cuenta Conmigo se convirtió así en algo más que el cierre de una competencia deportiva.

Niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, personas adultas mayores y personas con discapacidad coincidieron en una jornada donde el deporte sirvió como punto de unión entre generaciones y como vehículo para recuperar principios que comienzan desde una cancha: respeto por el rival, disciplina para alcanzar una meta, responsabilidad, solidaridad, trabajo en equipo, compañerismo y amor al prójimo.

Austria Galindo comentó que la estrategia surgió a partir de las necesidades que las propias familias fueron planteando y que, con el paso de las jornadas, comenzó a consolidarse como un movimiento de participación comunitaria.

Parques, canchas y áreas comunes que habían perdido actividad volvieron a recibir a familias completas, demostrando que la recuperación del espacio público también puede comenzar con un balón, una rutina de activación física o una convivencia entre vecinos.

El objetivo central fue recuperar una práctica que durante años perdió terreno dentro de las políticas públicas: el deporte popular, aquel que nace en las colonias, en las canchas de barrio y en los espacios comunitarios y que históricamente ha funcionado como una de las primeras escuelas de valores para niñas, niños y jóvenes.

Aprender a respetar una regla, aceptar una derrota, reconocer el esfuerzo de un adversario, ayudar a un compañero, levantarse después de caer y entender que ningún triunfo se construye individualmente son principios que trascienden una competencia y terminan acompañando a las personas en su vida cotidiana.

Esa fue una de las vertientes que Austria Galindo buscó colocar nuevamente en el centro de la política social mediante la Copa Cuenta Conmigo.

Durante la jornada final se desarrollaron de manera simultánea actividades deportivas y presentaciones de los Centros Comunitarios, entre ellas exhibiciones de country y zumba, que permitieron integrar a diferentes sectores de la población y reforzar el carácter incluyente del programa.

La participación de adultos mayores y personas con discapacidad amplió además el mensaje de que el deporte y la activación física no deben estar reservados para determinados grupos de edad o condiciones físicas.

El deporte comunitario se planteó como un derecho de convivencia y una herramienta de integración social capaz de acercar a personas que, aun viviendo en un mismo sector, pocas veces encuentran espacios para conocerse y compartir actividades.

Galindo sostuvo que el regreso de las familias a estos lugares representa uno de los principales resultados de la Copa, debido a que la recuperación de un espacio público no depende exclusivamente de rehabilitar infraestructura, sino de conseguir que la ciudadanía vuelva a utilizarla y desarrolle un sentido de pertenencia sobre ella.

La presencia constante de niñas, niños y jóvenes también adquiere una dimensión preventiva.

Cuando una cancha vuelve a llenarse de actividad deportiva, entrenamientos y convivencia familiar, el espacio deja de estar abandonado y comienza a recuperar su función social.

Ahí radica uno de los principales valores del deporte popular: generar disciplina sin imposiciones, enseñar respeto desde la convivencia y construir comunidad a partir de la participación.

El secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Jesús Carrillo, respaldó esta estrategia y reiteró el compromiso del Gobierno del Estado y de la gobernadora Maru Campos con el impulso al deporte.

Carrillo señaló que este tipo de actividades fortalecen la constancia, el esfuerzo y el trabajo colectivo, valores que resultan indispensables tanto en una competencia como en la vida comunitaria.

La final de la Copa Cuenta Conmigo también reflejó un esfuerzo interinstitucional.

En la organización participaron el Instituto Chihuahuense de la Juventud, el Instituto Chihuahuense del Deporte y Cultura Física, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, el Parque Central y diversas dependencias que colaboraron para llevar las actividades a la población.

Sin embargo, detrás de la estructura institucional quedó el rostro más importante de la estrategia: las familias.

Padres acompañando a sus hijos, jóvenes compartiendo una cancha, mujeres participando en actividades físicas, adultos mayores manteniéndose activos y personas con discapacidad incorporándose a las dinámicas hicieron de la final una muestra de que el deporte puede convertirse en un lenguaje común.

Austria Galindo puso así sobre la mesa la necesidad de regresar la mirada hacia una vertiente que durante años permaneció relegada: el deporte que se practica lejos de grandes estadios, reflectores y competencias profesionales.

El deporte de las colonias.

El de la cancha de tierra o cemento.

El que reúne a una familia durante una tarde y permite que un niño aprenda que para ganar primero tiene que respetar reglas, entrenar, convivir y reconocer a los demás.

La Copa Cuenta Conmigo cerró una etapa, pero su verdadero resultado no puede medirse solamente en encuentros disputados o participantes registrados.

Su alcance estará en determinar cuántos de esos espacios permanecerán ocupados por las familias y cuántas niñas, niños y jóvenes encontrarán en el deporte una alternativa permanente para crecer dentro de una comunidad.

Porque recuperar una cancha significa mucho más que recuperar unos metros de espacio público.

Significa recuperar convivencia.

Significa formar disciplina.

Significa enseñar respeto.

Y, sobre todo, significa recordar que detrás del deporte popular también se construyen seres humanos y comunidades más solidarias.

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