Tras meses de números negativos y una caída de cinco puntos en los indicadores del sector, la industria de la construcción en Ciudad Juárez espera encontrar un punto de recuperación durante el segundo semestre del año con el arranque de nuevos proyectos de obra pública, entre ellos los puentes proyectados sobre el bulevar Juan Pablo II y en el cruce del Eje Vial Juan Gabriel con Zaragoza.
Ciudad Juárez.- La industria de la construcción busca dejar atrás uno de sus periodos más complicados de los últimos meses y apuesta a que el inicio de nuevas obras públicas reactive a las empresas, movilice maquinaria y abra nuevamente fuentes de empleo en un sector que ha resentido una disminución sostenida en su actividad.
El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Fernando Suárez, informó que el gremio mantiene expectativas de recuperación para la segunda mitad del año, luego de que los indicadores económicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reflejaran una caída de cinco puntos en la actividad relacionada con maquinaria y construcción a nivel estatal.
El descenso encendió las alertas dentro del sector, debido a que confirma un escenario de menor dinamismo para las empresas constructoras, con menos proyectos en ejecución y una reducción en la demanda de servicios, equipo y mano de obra.
Ante este panorama, la CMIC ya comenzó a buscar espacios dentro de los proyectos que el Gobierno Municipal prevé desarrollar durante los próximos meses.
Suárez dio a conocer que sostuvo un encuentro con el presidente municipal para solicitar que las constructoras afiliadas a la cámara sean consideradas en los procesos relacionados con las nuevas obras públicas que serán impulsadas en Ciudad Juárez.
Entre los proyectos señalados se encuentra el puente elevado proyectado sobre el bulevar Juan Pablo II, así como la obra contemplada en el cruce del Eje Vial Juan Gabriel y el bulevar Zaragoza, infraestructura que por su dimensión podría representar una importante derrama para el sector.
La apuesta del gremio está concentrada en que estos proyectos pasen de la etapa de planeación a la ejecución y comiencen a generar contratos que permitan recuperar parte de la actividad perdida durante los primeros meses del año.
De acuerdo con la CMIC, el sector ha atravesado meses difíciles, con resultados poco favorables que ya aparecen reflejados en las mediciones oficiales del Inegi.
La caída de cinco puntos es considerada por los constructores como una señal clara del deterioro que ha enfrentado la industria, aunque existe confianza en que agosto marque un punto de inflexión para comenzar a revertir esa tendencia.
Parte de esa expectativa se sostiene en que diversos proyectos ejecutivos se encuentran en las últimas fases de planeación y podrían comenzar a materializarse durante el segundo semestre.
El arranque de obra pública tendría un impacto que va más allá de las propias constructoras, debido a que su ejecución genera movimiento en cadenas productivas relacionadas con renta y operación de maquinaria, suministro de materiales, transporte, ingeniería especializada y contratación de trabajadores.
Para la CMIC, la reactivación de estas obras podría funcionar como un motor para recuperar empleos y elevar nuevamente los niveles de actividad de empresas que han enfrentado un escenario de menor contratación.
El dirigente empresarial consideró que el segundo semestre será determinante para conocer si el sector logra modificar la tendencia negativa observada hasta ahora.
La recuperación, sin embargo, estará directamente vinculada con la velocidad con que los proyectos anunciados logren concretarse y con la participación que las empresas locales tengan dentro de las licitaciones y procesos de contratación.
La cámara busca que las compañías afiliadas no queden fuera de la inversión pública que comenzará a ejercerse en los siguientes meses, particularmente en proyectos de infraestructura de gran escala.
El interés del sector también responde al efecto multiplicador que representa la construcción dentro de la economía local, ya que una obra de infraestructura genera demanda directa e indirecta para múltiples actividades productivas.
En ese contexto, la CMIC considera que el inicio de nuevos proyectos puede representar el respiro que necesita un gremio que durante la primera parte del año acumuló indicadores poco favorables.
La expectativa ahora está colocada en agosto y en los siguientes meses, cuando deberá comenzar a reflejarse si la inversión pública logra contener la caída y devolver dinamismo a las constructoras.
Para el gremio, los números actuales todavía no permiten hablar de recuperación; sin embargo, la cartera de proyectos municipales abre una ventana de oportunidad para cambiar el rumbo.
El reto será que las obras anunciadas no permanezcan únicamente sobre el papel y que su ejecución tenga capacidad real para generar movimiento económico.
Así, mientras los indicadores oficiales exhiben un sector golpeado por una baja de cinco puntos, las constructoras de Ciudad Juárez voltean hacia la obra pública como una de las principales vías para recuperar terreno durante lo que resta del año.
