Ortiz Orpinel presiona a la JMAS: fugas y drenajes amenazan con devorar otra vez el bacheo

El alcalde en funciones supervisó trabajos en Pradera Dorada y advirtió que reparar el pavimento será insuficiente mientras no exista una coordinación efectiva para resolver las fallas hidráulicas que aceleran la destrucción de las calles

Ciudad Juárez.– El deterioro de las calles volvió a colocar frente a frente al Gobierno Municipal y a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, luego de que el alcalde en funciones, Héctor Ortiz Orpinel, advirtiera que las fugas de agua y los problemas de drenaje reducen la vida útil del pavimento y amenazan con convertir los trabajos de bacheo en reparaciones temporales y gasto público recurrente.

Durante una supervisión realizada este jueves en la calle Malpaso, en el fraccionamiento Pradera Dorada, el presidente municipal lanzó un llamado político a la JMAS para fortalecer la coordinación interinstitucional y atender de manera permanente las fallas que mantienen bajo presión la infraestructura urbana.

La postura del edil expone uno de los principales obstáculos del programa municipal de rehabilitación vial: mientras las cuadrillas cubren los hoyancos, las filtraciones, escurrimientos y desperfectos en las redes de agua potable y alcantarillado continúan debilitando la carpeta asfáltica.

Ortiz Orpinel señaló que tapar un bache sin eliminar primero la causa que provoca el daño representa una solución incompleta, debido a que el pavimento vuelve a fracturarse y obliga a destinar nuevamente personal, maquinaria, materiales y recursos públicos al mismo punto.

La problemática no solamente afecta la imagen urbana. Los hundimientos, desniveles y desprendimientos del pavimento incrementan el riesgo de accidentes, dañan los vehículos y dificultan la movilidad cotidiana de miles de automovilistas.

Durante el recorrido por Pradera Dorada, el alcalde verificó la intervención en la calle Malpaso, donde personal municipal trabaja para recuperar la superficie de rodamiento y mejorar las condiciones de circulación en uno de los sectores con reportes de deterioro.

El Gobierno Municipal informó que el programa de bacheo permanece activo de manera cotidiana y que este jueves seis cuadrillas fueron desplegadas simultáneamente en diferentes puntos de Ciudad Juárez.

Entre las vialidades intervenidas se encuentra la calle Perú, en el tramo comprendido entre Insurgentes y 16 de Septiembre, además de la carretera Juárez-Porvenir y las calles Ignacio Ochoa, Ramón Corona y avenida Lerdo.

Las cuadrillas atienden reportes ciudadanos y realizan evaluaciones técnicas para identificar los tramos con mayores daños, priorizando zonas donde los baches representan un riesgo para la circulación o afectan corredores con alta carga vehicular.

Sin embargo, la supervisión dejó de ser únicamente una revisión de obra y se convirtió en un señalamiento sobre la falta de coordinación entre dependencias responsables de la infraestructura urbana.

El Municipio tiene a su cargo la reparación de la superficie vial, mientras que la JMAS opera las redes de agua potable, drenaje y alcantarillado. Cuando una fuga permanece activa debajo o sobre el pavimento, la humedad debilita las capas que sostienen la carpeta asfáltica y acelera la aparición de grietas, hundimientos y nuevos baches.

Esta división de responsabilidades exige comunicación operativa, intercambio de reportes y planeación conjunta para evitar que una dependencia repare una calle que posteriormente deba ser abierta o intervenida por la otra.

Ortiz Orpinel dejó claro que el reto no consiste únicamente en aumentar el número de cuadrillas o cubrir más metros cuadrados de pavimento, sino en impedir que los mismos daños reaparezcan por problemas hidráulicos que no fueron corregidos desde su origen.

El llamado del alcalde coloca ahora la responsabilidad sobre la JMAS para responder con acciones concretas y no permitir que las fugas de agua y las deficiencias del drenaje continúen anulando el trabajo municipal.

En una ciudad donde los baches forman parte de las principales inconformidades ciudadanas, la coordinación entre ambos niveles de gobierno deja de ser un asunto administrativo y se convierte en una obligación política frente a quienes transitan diariamente por vialidades destruidas.

Mientras no se atiendan de manera integral las causas que destruyen el pavimento, Ciudad Juárez seguirá atrapada en el mismo ciclo: reparar, gastar y volver a reparar.

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