Ciudad Juárez.- Con la voz entrecortada, visiblemente conmovido y frente a vecinos, familiares y amigos, el Presidente Municipal Cruz Pérez Cuéllar encabezó este sábado un homenaje a Arturo Urquidí Astorga, su amigo de más de 30 años, durante la develación de una placa en el parque del fraccionamiento Urbivilla del Cedro Etapa 3.
La ceremonia, más que un acto protocolario, se convirtió en un momento de memoria, gratitud y profundo sentimiento humano. Ahí, el alcalde recordó a Arturo Urquidí como un hombre leal, sincero, derecho y entregado, cuya presencia marcó no solo su trayectoria política, sino también una parte importante de su vida personal.
Arturo Urquidí Astorga falleció en un accidente de motocicleta, dejando un vacío entre quienes lo conocieron, pero también una huella imborrable en las personas que compartieron con él caminos de amistad, trabajo, lucha y acompañamiento.
Durante su mensaje, Cruz Pérez Cuéllar reconoció que no era fácil hablar de Arturo, porque no se trataba únicamente de un colaborador ni de una figura cercana a su equipo, sino de un amigo con quien compartió más de tres décadas de vida, anécdotas, momentos buenos, diferencias, discusiones, caídas y regresos.
“Era una persona completamente entregada, un amigo leal y sincero. Siempre me habló con la verdad, aunque a veces no fuera lo que quería escuchar”, expresó el alcalde, al recordar la franqueza que caracterizaba a Urquidí Astorga.
El momento más emotivo llegó cuando el Presidente Municipal hizo una pausa para hablar de la amistad verdadera, esa que no aparece solamente en los tiempos de triunfo, sino que permanece cuando todo parece perdido, cuando el camino se queda solo y cuando muchos se alejan.
Pérez Cuéllar dijo que en la política, como en la vida, hay momentos en los que las personas se acercan cuando las cosas van bien, pero también existen etapas de soledad, distancia y abandono, en las que algunos dejan de contestar el teléfono, otros dejan de saludar y otros prefieren tomar distancia.
En esos momentos, recordó, Arturo Urquidí estuvo presente.
El alcalde relató que cuando su carrera política atravesó momentos difíciles, cuando parecía que todo se había terminado y cuando muchos pudieron pensar que ya no volvería a levantarse, Arturo permaneció a su lado. No por conveniencia, no por cálculo político, no por esperar un cargo, sino por amistad.
Ahí, dijo Pérez Cuéllar, se conoce realmente el valor de una persona.
“En el momento más oscuro, más difícil, cuando cualquiera pudo haber dicho que la carrera política de Cruz ya se había acabado, ahí estaba conmigo Arturo. Y no estaba conmigo porque pensara que yo iba a regresar; estaba conmigo porque era mi amigo, porque era un hombre leal, un hombre derecho”, expresó con evidente emoción.
El homenaje en Urbivilla del Cedro Etapa 3 permitió recordar que cuando un amigo se va, no solamente se pierde una presencia física: se queda en silencio una voz que aconsejaba, una mirada que entendía, una mano que acompañaba y una lealtad que no se encuentra fácilmente.
Para Cruz Pérez Cuéllar, Arturo Urquidí representó precisamente eso: la amistad que resiste el tiempo, las diferencias, los golpes de la vida y los momentos de incertidumbre.
El Presidente Municipal reconoció que, aunque por azares del destino le tocó ser jefe de Arturo en algunos momentos, la relación entre ambos nunca dejó de ser una amistad auténtica. Señaló que siempre se dijeron lo que pensaban, incluso cuando no estaban de acuerdo, porque entre ellos existía la confianza suficiente para hablar con verdad.
Aseguró que esa sinceridad fue una de las cualidades que más valoró de Urquidí Astorga, pues en una actividad pública como la política, donde muchas veces abundan los halagos interesados o los silencios convenientes, Arturo tuvo siempre la entereza de decirle las cosas de frente.
Pérez Cuéllar también recordó que, cuando él quedaba fuera de la vida pública o debía esperar nuevos tiempos políticos, Arturo buscaba su propio camino en la vida privada, pero nunca rompía el vínculo de amistad. Seguían en comunicación y, cada vez que el alcalde retomaba el camino político, Arturo volvía a caminar junto a él.
“Cada vez que yo retomaba el camino en la política, siempre regresó conmigo. Nunca me abandonó”, recordó.
Durante el homenaje, el alcalde afirmó que ser Presidente Municipal de Ciudad Juárez es un privilegio enorme, pero aclaró que su gratitud hacia Arturo no estaba relacionada únicamente con los tiempos de responsabilidad pública o con los momentos de poder, sino con aquellos días difíciles en los que la amistad se pone a prueba.
La develación de la placa en el parque de Urbivilla del Cedro Etapa 3 quedará como un reconocimiento público a la memoria de Arturo Urquidí Astorga, pero también como un símbolo de los valores que lo distinguieron: lealtad, honestidad, gratitud, amistad y entrega.
El acto permitió que su nombre quedara inscrito en un espacio comunitario, en un lugar donde las familias conviven, donde los niños juegan y donde la memoria de una persona querida podrá permanecer más allá del dolor de su partida.
Pérez Cuéllar subrayó que, pese al cariño, la gratitud y el amor que le tiene a Arturo por lo que representó en su vida y en su carrera, él no tuvo participación en la organización del homenaje. Sin embargo, dijo que al estar presente para honrar su memoria, no podía hacerlo sin decir quién fue realmente Arturo Urquidí.
Y al hablar de él, no habló solamente de un colaborador. Habló de un amigo.
De esos amigos que no se miden por los años, sino por las veces que estuvieron cuando nadie más estaba. De esos que no se van del todo, porque dejan una enseñanza, una historia y una ausencia que pesa, pero también una gratitud que acompaña.
La tarde de este sábado, en Urbivilla del Cedro, el nombre de Arturo Urquidí Astorga quedó grabado en una placa, pero también volvió a quedar escrito en la memoria de quienes lo quisieron.
Porque cuando un amigo se va, el corazón aprende a hablar en silencio; pero cuando ese amigo fue leal, sincero y derecho, su recuerdo no se apaga: se queda caminando al lado de quienes alguna vez tuvieron la fortuna de llamarlo amigo.
