María Dolores Adame recuerda con el corazón a Arturo Urquídi; su nombre vivirá para siempre en un parque de Juárez

Ciudad Juárez, Chih., 30 de mayo 2026— Con la voz cargada de nostalgia y el recuerdo todavía vivo, la coordinadora de los regidores, María Dolores Adame, encabezó un sentido reconocimiento en memoria de Arturo Urquídi Astorga, exdirector de Comercio Municipal, al participar en la develación de la placa que llevará su nombre en un parque de la ciudad, como homenaje a un servidor público que dejó huella por su humildad, sensibilidad y entrega a la sociedad juarense.

Para la regidora María Dolores Adame, este acto representa mucho más que colocar un nombre en un espacio público; significa dejar testimonio de la vida y del trabajo de un hombre que, desde el servicio público, supo ganarse el respeto y el cariño de quienes lo conocieron. Señaló que Arturo Urquídi fue un funcionario comprometido, pero sobre todo una persona sencilla, noble y siempre dispuesta a ayudar.

Adame consideró que la develación de esta placa es un momento profundamente significativo, porque permitirá que las nuevas generaciones sepan quién fue Arturo Urquídi Astorga y conozcan el legado de un hombre que entregó su trabajo de manera digna, con responsabilidad y con verdadero amor por Juárez.

La coordinadora de los regidores recordó que tuvo el honor de conocerlo en vida, trabajar con él y comprobar de cerca su calidad humana. Dijo que Arturo era de esas personas que no necesitaban presumir su vocación de servicio, porque la demostraban en cada acción, en cada gestión y en cada respuesta que ofrecían a la ciudadanía.

María Dolores Adame destacó que una de las mayores virtudes de Arturo era su disponibilidad. Recordó que cada vez que alguien se acercaba a él, respondía con humildad y respeto, con frases que se volvieron parte de su identidad, como “ordene, jefa” y “qué se ofrece y yo lo hago”.

Para la regidora, esas palabras reflejaban la esencia de Arturo: un hombre servicial, atento y generoso, que siempre estaba dispuesto a colaborar sin condiciones. Señaló que su manera de trabajar dejó una enseñanza para quienes comparten responsabilidades en el servicio público, porque Arturo entendía que servir era estar cerca de la gente.

Adame expresó que, aunque muchas veces se acostumbra hablar bien de una persona cuando ya no está, en el caso de Arturo Urquídi su nobleza no fue un discurso construido después de su partida, sino una realidad que quienes lo trataron pudieron ver en vida. Aseguró que su sencillez, sensibilidad y compromiso eran parte de su forma cotidiana de ser.

Uno de los momentos más emotivos compartidos por María Dolores Adame fue el recuerdo de un encuentro ocurrido apenas 15 días antes de que Arturo perdiera la vida en un accidente de motocicleta. Narró que coincidieron en una de las cruzadas comunitarias, cuando se acercaba el Día de las Madres, y ella le comentó que posiblemente necesitaría su apoyo para un evento.

Como era habitual en él, Arturo respondió que la apoyaría en lo que necesitara. Pero aquel día también tuvo un gesto que hoy permanece como una memoria profundamente sensible: le entregó una flor y le dijo que era por si no se volvían a ver antes del 10 de mayo.

La regidora confesó que conserva esa flor, porque con el tiempo se convirtió en un recuerdo lleno de significado. Lo que en ese momento parecía un detalle amable, hoy representa una despedida inesperada, una muestra de cariño y una imagen imborrable de la sensibilidad que caracterizaba a Arturo Urquídi.

María Dolores Adame dijo que ese recuerdo la acompaña porque habla del tipo de persona que era Arturo: alguien capaz de pensar en los demás, de tener un gesto humano en medio del trabajo y de dejar una huella sin saber que ese momento quedaría guardado para siempre.

La coordinadora de los regidores subrayó que trabajaron siempre de la mano y que Arturo fue un hombre sencillo, con mucha sensibilidad y con una disposición admirable para servir. Por ello, dijo, la placa que llevará su nombre no solo honra a un exfuncionario, sino a una persona que dejó cariño, respeto y gratitud entre sus compañeros y la comunidad.

Adame sostuvo que este reconocimiento también representa un mensaje para la familia de Arturo Urquídi: su paso por el servicio público no fue olvidado, su trabajo dejó memoria y su nombre seguirá presente en un espacio de convivencia para las familias juarenses.

Con la develación de esta placa, el parque se convierte en un lugar de recuerdo, pero también en un símbolo de gratitud hacia quienes, como Arturo, entendieron que el servicio público se ejerce con humildad, sensibilidad y amor por la gente.

María Dolores Adame afirmó que Arturo Urquídi Astorga será recordado como un servidor público que entregó su trabajo con dignidad, como un compañero que siempre respondía con disposición y como un ser humano que supo dejar cariño en quienes lo rodearon.

El homenaje dejó una imagen difícil de olvidar: la de una regidora que, desde el respeto y el afecto, recordó a un compañero con palabras nacidas del corazón; y la de un hombre que, aun después de su partida, seguirá presente en la memoria de Juárez, en su nombre grabado en una placa y en aquella flor que hoy permanece como símbolo de una despedida que nadie vio venir.

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