Con el propósito de que las niñas y los niños sean felices, la regidora de la fracción de Morena, María Dolores Adame, organizó de manera anticipada un festejo por el Día del Niño en el fraccionamiento El Campanario, donde más de 500 menores disfrutaron de una jornada llena de juegos, comida, concursos, payasos y actividades recreativas.
La regidora María Dolores Adame encabezó una celebración comunitaria que convirtió al fraccionamiento El Campanario en un espacio de fiesta infantil, convivencia familiar y alegría para cientos de niñas y niños, en el marco de los festejos previos al 30 de abril.
Desde su responsabilidad como coordinadora de la fracción de Morena en el Cabildo, la edil impulsó esta actividad con un sentido social y cercano, al considerar que la niñez debe tener espacios donde pueda jugar, convivir y sentirse tomada en cuenta por sus autoridades.
El evento reunió a más de 500 niñas y niños de escuelas cercanas al sector, quienes fueron convocados para participar en una tarde de diversión organizada especialmente para ellos. La jornada incluyó juegos inflables tipo brinca-brinca, concursos, dinámicas infantiles, payasos, alimentos y bebidas, elementos que dieron forma a un auténtico fiestón de emociones.
Durante la celebración se repartieron pizzas, pastel, jugos, aguas frescas y refrescos, mientras las niñas y los niños participaban en juegos y actividades diseñadas para mantener vivo el ambiente de entusiasmo. Las risas, los aplausos y la emoción marcaron el desarrollo del festejo, donde cada dinámica buscó generar momentos de felicidad para los asistentes.
María Dolores Adame destacó por su presencia directa en la organización del evento, al mantenerse cercana a las familias y a la niñez durante la convivencia. Su participación no fue únicamente institucional, sino también comunitaria, ya que El Campanario representa para ella un sector con profundo valor personal, al haber vivido ahí durante varios años.
De acuerdo con la regidora, esta celebración tiene un significado especial porque durante mucho tiempo realizó pequeños festejos en esa zona, como parte de una convivencia vecinal. Ahora, desde el servicio público, retomó esa tradición con mayor alcance y con el respaldo de su equipo de trabajo, con el objetivo de beneficiar a más niñas y niños.
La fiesta infantil también contó con actividades complementarias como interacción con personajes, espacios para fotografías, entrega de juguetes y paseos recreativos, lo que permitió ampliar la experiencia de los menores. Cada área fue pensada para que las y los asistentes pudieran disfrutar al máximo de una tarde distinta.
El ambiente se llenó de color, música y movimiento, con niñas y niños corriendo hacia los inflables, participando en concursos, recibiendo premios y compartiendo alimentos con sus familias. La combinación de juegos, convivencia y atención personalizada permitió que el festejo se desarrollara como una jornada de integración comunitaria.
En el contexto del Día del Niño, que se conmemora cada 30 de abril en México, este tipo de actividades cobra relevancia porque reconoce a la infancia como una etapa fundamental de la vida social. Más allá del festejo, la actividad permitió reforzar la importancia de generar entornos seguros, alegres y participativos para las niñas y los niños.
La regidora María Dolores Adame subrayó con esta acción su interés por mantener una agenda cercana a la comunidad, especialmente con los sectores donde la convivencia vecinal fortalece el tejido social. La niñez, señaló en su mensaje institucional, no solo representa el futuro, sino también el presente de las familias y de la vida cotidiana.
El festejo en El Campanario se convirtió así en una muestra de proximidad social, donde la autoridad municipal acudió al territorio para convivir directamente con la ciudadanía. La organización del evento permitió que madres, padres de familia y menores compartieran un espacio de alegría en un ambiente ordenado y familiar.
Además, la celebración reflejó el trabajo de coordinación entre la regidora y su equipo, quienes sumaron esfuerzos para montar la logística de alimentos, juegos, dinámicas, animación y atención a los asistentes. La intención fue que cada niña y niño pudiera llevarse un recuerdo positivo de la jornada.
Con esta actividad, María Dolores Adame fortaleció su presencia comunitaria en El Campanario y reafirmó su compromiso con la niñez juarense, al promover un evento donde los menores fueron el centro de la atención pública.
La jornada concluyó entre risas, juegos y muestras de entusiasmo, dejando como resultado una tarde de convivencia familiar y un fiestín de emociones para más de 500 niñas y niños que celebraron por adelantado su día en un ambiente lleno de color, alegría y cercanía comunitaria.
