Ciudad Juárez, Chih., 24 de marzo 2026– Tras semanas de interrupciones en los tratamientos de radioterapia debido a fallas en el acelerador lineal, el Centro Regional de Radioterapia Zona Norte logró restablecer su operación con el respaldo del Gobierno del Estado, que destinó más de un millón de pesos para corregir problemas eléctricos que comprometían el funcionamiento del equipo.
El director del centro, Luis Mauricio Acosta Castro, informó que la contingencia se originó por una combinación de factores técnicos, entre ellos una falla atípica en componentes de alta especialización y variaciones en el suministro eléctrico, lo que obligó a suspender temporalmente el servicio en enero, afectando la continuidad de atención a pacientes oncológicos.
Explicó que el acelerador lineal, considerado un equipo crítico en el tratamiento contra el cáncer, depende de sistemas de precisión altamente sensibles a cambios en el voltaje, por lo que los picos de energía registrados en la zona provocaron daños en piezas clave, cuya reposición se complicó debido a que se trata de tecnología importada sin disponibilidad inmediata en el país.
En ese contexto, detalló que la tardanza en la reactivación del servicio estuvo relacionada con la necesidad de adquirir refacciones especializadas a través de proveedores externos, lo que evidenció la vulnerabilidad operativa ante fallas técnicas en equipos de alta complejidad.
Como medida correctiva, el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Salud, financió la instalación de un sistema de protección eléctrica de alta tecnología, diseñado para estabilizar el suministro de energía y evitar futuras afectaciones al acelerador lineal.
El nuevo equipo fue colocado recientemente en el centro, con el objetivo de blindar la operación del servicio de radioterapia y garantizar mayor estabilidad en la atención a pacientes, reduciendo el riesgo de interrupciones derivadas de fluctuaciones eléctricas.
En contexto, el Centro Regional de Radioterapia Zona Norte es una unidad clave en la atención oncológica en la frontera, al concentrar tratamientos especializados que requieren equipamiento de alta precisión, por lo que cualquier suspensión en su operación impacta directamente en la continuidad terapéutica de los pacientes.
Autoridades de salud confían en que, con la implementación de esta infraestructura de protección, se minimicen los riesgos técnicos y se fortalezca la capacidad del centro para ofrecer tratamientos de manera continua, en un entorno donde la demanda de servicios oncológicos mantiene una tendencia al alza.
