Ciudad Juárez, Chih., 19 de diciembre 2025— El Mercado Popular Finca Bonita celebró una emotiva posada navideña que reunió a comerciantes, autoridades y familias en una noche cargada de recuerdos y agradecimiento, reconociendo a quienes durante años han trabajado en condiciones climáticas extremas para sostener su actividad económica.
Con música de mariachi, cena compartida y la participación solidaria de inspectores de la Dirección de Comercio, el encuentro se transformó en un acto de comunión comunitaria. La historia de 19 años del mercado fue el hilo conductor de una celebración que rindió homenaje a la constancia, la lealtad y la dignidad de los comerciantes que han hecho de Finca Bonita un espacio vivo y resistente dentro de la ciudad.
La celebración fue encabezada por Ana Lilia Cedillo Hernández, líder del mercado, quien impulsó lo que comerciantes y asistentes consideraron una de las mejores posadas organizadas en espacios populares de la ciudad, solo antecedida por la realizada en el Mercado Senderos de San Isidro. Ambos encuentros compartieron un mismo espíritu: música en vivo, alimentos compartidos y la unión de quienes han hecho del comercio informal una forma de vida.
La velada estuvo acompañada por mariachi, que puso ritmo y emoción a una cena que incluyó espagueti, puré de papa, brisket y frijoles charros. Más allá del menú, el gesto que marcó la noche fue la participación de los inspectores de la Dirección de Comercio, quienes con sencillez y respeto sirvieron los platos en cada mesa, compartiendo el momento con quienes diariamente supervisan en el ejercicio de su labor.
En la mesa de honor estuvieron Oscar Armando Guevara Ramírez, director de Comercio; Roberto López; la líder Ana Lilia Cedillo Hernández; así como Juan Manuel Domínguez Domínguez y Juan Manuel Domínguez Cedillo, quienes acompañaron a las y los comerciantes en esta noche de encuentro.
En contexto, el Mercado Finca Bonita, ubicado en el fraccionamiento del mismo nombre, cuenta con una historia de 19 años de organización comunitaria. Durante la posada se entregaron reconocimientos a comerciantes que han permanecido más de una década en el mercado, símbolos de lealtad y perseverancia en un oficio que se construye día a día, muchas veces bajo condiciones adversas.
La posada no solo celebró la Navidad, sino también la historia compartida de un mercado que ha resistido el paso del tiempo, recordando que detrás de cada puesto hay familias, esfuerzos acumulados y una identidad forjada entre el frío, el calor y la solidaridad.
