Un acto humano y solidario devuelve estabilidad a una familia que enfrentó desalojo y vulnerabilidad extrema
Ciudad Juárez Chih. 04 diciembre 2025.– En una jornada marcada por el altruismo y la sensibilidad social, la gobernadora Maru Campos otorgó a la señora Liliana Vanessa Gallegos y a su familia el documento de comodato que les brinda certeza jurídica sobre la vivienda que ahora habitan, gesto que garantiza que no volverán a enfrentar un desalojo ni la incertidumbre de quedarse sin un techo.
El encuentro ocurrió durante la gira de trabajo de la mandataria por Ciudad Juárez, donde visitó a la familia que hace dos años tuvo que ser evacuada por fuerzas policiales del inmueble en el que residía. A partir de ese episodio, la Comisión Estatal de Vivienda, Suelo e Infraestructura (Coesvi) tomó el caso para gestionar una solución habitacional, especialmente por la situación de salud permanente que padece una de las tres hijas.
La nueva vivienda representa para Liliana Vanessa, su esposo Jorge Macal y sus hijos —Brian Alberto, de 18 años; Damaris Juliette, de 15; y Mía Marleny, de 13— la posibilidad de reconstruir su vida con tranquilidad, después de haber quedado prácticamente en la calle y con la preocupación constante de proteger a su hija enferma.
El documento de comodato no solo les otorga estabilidad, sino que simboliza la oportunidad de retomar una rutina familiar sin miedo a ser removidos nuevamente.
El respaldo estatal comenzó cuando el delegado de Coesvi en Ciudad Juárez, Óscar Lozoya, los contactó tras conocer su situación. Él y su equipo gestionaron el resguardo de pertenencias, un espacio provisional para alojarse y el trámite formal para acceder a una vivienda segura.
De acuerdo con la familia, durante todo el proceso, la Gobernadora y el personal involucrado se mantuvieron atentos y cercanos, mostrando empatía y apoyo constante. La respuesta institucional se convirtió en un alivio decisivo tras años de intentos fallidos por conseguir una casa y vivir expuestos a riesgos e inestabilidad.
En un contexto donde la vivienda digna sigue siendo una de las demandas prioritarias de sectores vulnerables, el caso de la familia Gallegos refleja la importancia de políticas públicas que atienden a quienes enfrentan despojo, enfermedad y limitaciones económicas simultáneamente.
Para la beneficiaria, la intervención gubernamental significó un antes y un después. En sus palabras, recibir esta casa fue como experimentar un “milagro”, uno que devuelve esperanza, seguridad y un sentido de pertenencia.
El inmueble, más que un resguardo físico, representa ahora un espacio donde la familia puede vivir con serenidad, afecto y la certeza de que no están solos.
