Ganaderos de la región enfrentan un escenario devastador para lo que resta del año debido a la intensa sequía que azota el norte del país y a las restricciones impuestas por Estados Unidos para la compra de ganado en pie. El doctor Adrián Vázquez, coordinador del Centro de Ciencias Atmosféricas y Tecnologías Verdes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), advirtió que muchos pequeños productores no podrán sostener a sus animales, lo que podría traducirse en muertes masivas de ganado, sin oportunidad de rescate económico.
“Una de las estrategias ante una sequía prolongada es vender el ganado lo antes posible, sin esperar el ciclo completo de engorda. Sin embargo, ahora no es posible exportarlo, porque Estados Unidos cerró su frontera a muchas categorías de ganado mexicano”, explicó el especialista.
El cierre fronterizo, que forma parte de nuevas disposiciones sanitarias y comerciales del gobierno estadounidense, ha agravado la ya crítica situación del sector ganadero en la región norte, donde los forrajes y recursos hídricos están en niveles mínimos debido a una sequía histórica.
“No hay recursos para alimentarlos con alfalfa o suplementos. Tampoco hay vegetación natural suficiente en los campos. Si el ganado no sale, se convierte en una pérdida directa. Y en muchos casos, los productores están enfrentando la posibilidad de dejar morir a sus animales como única alternativa para minimizar daños”, lamentó el investigador.
Datos del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) revelan que más del 75% del territorio de Chihuahua enfrenta condiciones de sequía severa o extrema. Esto ha provocado la pérdida de cultivos forrajeros y la reducción drástica en la disponibilidad de agua para uso agropecuario.
A esto se suma que, desde principios de 2025, Estados Unidos ha restringido las importaciones de ganado mexicano debido a ajustes en sus políticas fitosanitarias y comerciales, lo cual ha cerrado una de las principales salidas económicas para el sector ganadero nacional, particularmente en la región fronteriza.
Los más afectados, advirtió el doctor Vázquez, son los pequeños ganaderos, quienes no tienen acceso a créditos, infraestructura ni recursos suficientes para mantener al ganado en condiciones críticas. “No pueden alimentarlo, no pueden exportarlo, y tampoco hay compradores internos en un mercado ya saturado. Es una tormenta perfecta”, subrayó.
En muchos casos, la única opción para los productores es vender a precios de remate, muy por debajo del valor comercial, o sacrificar animales para evitar mayores costos en alimento y agua, lo que conlleva graves consecuencias económicas y emocionales.
