Mueren 30 árboles en el Parque Borunda por negligencia del director de Parques y Jardines.

En un claro ecocidio, árboles que podrían haber sido plantados desde 1940 fueron dejados morir por falta de agua; Parques y Jardines culpa a la JMAS por cerrar la llave de la línea Morada.

Ciudad Juárez, Chih. 18 de junio 2025– Treinta árboles —algunos con más de 80 años de historia— murieron en el Parque Borunda por falta de agua. La razón: el suministro de riego fue suspendido y nadie hizo nada a tiempo. En un acto de negligencia institucional, la Dirección de Parques y Jardines y la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) permitieron lo que muchos ya califican como un ecocidio histórico en uno de los espacios públicos más representativos de Ciudad Juárez.

El propio director de Parques y Jardines, Daniel Zamarrón Saldaña, reconoció que la pérdida de los árboles se debió al corte del suministro de la línea morada por parte de la JMAS, combinado con la falta de pipas municipales para mantener el riego. Aun sabiendo del daño irreversible que eso causaría, no se actuó a tiempo.

“Cuando fue el cambio de administración del primer periodo a la actual, se detuvo el contrato de las pipas de agua y fue ahí donde el parque se quedó sin riego. Eso generó un estrés en muchos de los árboles”, admitió Zamarrón, en una declaración que refleja la fragilidad institucional que condenó a muerte a decenas de ejemplares.

El Parque Borunda no es cualquier parque. Inaugurado en la década de 1940, ha sido un pulmón natural en medio del crecimiento urbano, un punto de reunión para familias, estudiantes y deportistas. Hoy, su paisaje está marcado por troncos secos, ramas quebradas y la indignación de una ciudadanía que tuvo que alzar la voz para que las autoridades siquiera reconocieran el desastre.

Lo más alarmante es que esta situación podría replicarse: la misma línea morada que dejó sin agua al Parque Borunda también abastece al Parque Hidalgo, Hermanos Escobar, el Estadio 20 de Noviembre y el Canales Lira. Es decir, el riesgo no ha pasado. La desidia continúa latente.

Según Zamarrón, apenas esta semana se iniciaron reuniones con personal de la JMAS para revisar la instalación de agua tratada y plantear soluciones como la colocación de bombas hidromáuticas. Sin embargo, las medidas llegan tarde. Decenas de árboles ya no sobrevivieron. Otros serán retirados porque no soportaron el abandono.

Con tono resignado, el funcionario aceptó que fue la queja ciudadana la que “puso el dedo en la llaga” y obligó a tomar cartas en el asunto. La historia no debería ser así: no tendrían que morir 30 árboles para que el gobierno actúe.

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