Juárez se desprende de sus “telarañas”: retiran 75 kilómetros de cableado en desuso

Casi seis toneladas de infraestructura aérea obsoleta han desaparecido de postes y vialidades desde que arrancaron los trabajos con empresas de telecomunicaciones; Alejandro Acosta plantea que el siguiente paso sea llevar progresivamente el cableado de las alturas al subsuelo

Ciudad Juárez.- Lo que durante años formó auténticas “telarañas” sobre postes y avenidas comienza a desaparecer del paisaje urbano de Ciudad Juárez: cerca de 75 kilómetros de cableado en desuso, equivalentes a casi seis toneladas de material, han sido retirados mediante el programa coordinado entre el Gobierno Municipal y empresas privadas de telecomunicaciones.

El regidor y titular de la Comisión Edilicia de Desarrollo Urbano, Alejandro Acosta, informó que los trabajos continúan avanzando y consideró que el retiro de infraestructura obsoleta comienza a reflejarse directamente en una imagen urbana más limpia y ordenada.

La estrategia no nació de manera inmediata.

Desde octubre de 2024, la Comisión de Desarrollo Urbano había comenzado a discutir la necesidad de intervenir el cableado abandonado ante problemas de contaminación visual, afectaciones al arbolado y riesgos ocasionados por líneas deterioradas o colgantes. Posteriormente se impulsó la creación de una mesa de trabajo con compañías del sector.

Para julio de 2025, empresas como Izzi y Televisa ya habían manifestado disposición para participar en un esquema de retiro, mientras se preparaba un mecanismo de colaboración que involucrara a más prestadores de servicios y autoridades responsables de la infraestructura urbana.

El proyecto avanzó formalmente en octubre de ese año, cuando el Municipio y la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información prepararon un convenio para retirar líneas fuera de operación y reorganizar aquellas que permanecían activas. El acuerdo contempló la participación de compañías como Izzi, Megacable, Telmex y otras empresas vinculadas al sector.

Aunque el convenio fue firmado el 16 de octubre de 2025, los trabajos físicos comenzaron semanas después, el 11 de noviembre, en el cruce de avenida Tecnológico y Teófilo Borunda, desde donde las cuadrillas empezaron a avanzar hacia otras vialidades y polígonos de la ciudad.

Aquella primera etapa fue planteada para intervenir vialidades primarias y zonas como Monumental, Campestre, Hidalgo y Margaritas, mediante cuadrillas coordinadas de las empresas participantes, procurando retirar únicamente infraestructura fuera de servicio sin afectar las líneas activas.

Desde entonces, el programa comenzó a ganar kilómetros.

Para febrero de 2026, Desarrollo Urbano reportaba ya 58 kilómetros de fibra óptica aérea retirada, principalmente sobre avenidas como Tecnológico y otros corredores de alta circulación. En esas labores participaron Megacable, Izzi y Total Play, además del apoyo municipal para seguridad vial y resguardo del material desmontado.

A principios de marzo, la cifra oficial llegó a 58.043 kilómetros y 4 mil 457 kilogramos de cableado retirado, mientras los trabajos continuaban sobre el fraccionamiento Monumental y el corredor de Tomás Fernández.

Ahora, de acuerdo con Acosta, el programa ronda ya los 75 kilómetros y cerca de seis toneladas, lo que representa alrededor de 17 kilómetros adicionales retirados respecto de aquel balance de marzo.

El edil consideró que el proyecto comienza a consolidarse como una política de ordenamiento urbano que deberá trascender administraciones municipales y continuar hasta reducir de manera significativa la infraestructura aérea abandonada.

El objetivo no se limita a retirar cable que ya no presta ningún servicio.

Una segunda fase deberá enfocarse en ordenar las líneas que continúan activas, corregir acumulaciones sobre postes y avanzar gradualmente hacia un modelo en el que parte de las telecomunicaciones deje de cruzar el paisaje urbano por vía aérea.

La visión a largo plazo, explicó Acosta, es comenzar a generar infraestructura que permita migrar progresivamente el cableado aéreo hacia instalaciones subterráneas, particularmente en sectores donde las condiciones técnicas y presupuestales lo hagan posible.

Ese planteamiento ya había tenido un primer antecedente presupuestal: para 2026 se contemplaron seis millones de pesos destinados a trabajos relacionados con la instalación subterránea de cableado en puntos del Centro Histórico aún por definir.

La magnitud del problema, sin embargo, obliga a pensar en un proceso de largo alcance.

Cuando inició el programa se proyectó intervenir 91 vialidades y cientos de cuadrantes de Ciudad Juárez, bajo un esquema donde las propias empresas de telecomunicaciones participan en la identificación, retiro y reorganización de su infraestructura.

Incluso Telmex se incorporó posteriormente a las labores después de que autoridades detectaran cableado perteneciente a la empresa en sectores que ya habían sido intervenidos por otras compañías.

Para Acosta, el resultado comienza a ser visible: menos cables abandonados, menor saturación de postes y una reducción paulatina de la contaminación visual que durante décadas acompañó el crecimiento de las redes de televisión, telefonía e internet.

Con 75 kilómetros menos de cable sobre la ciudad, el programa pasa ahora de una etapa de retiro a un desafío mayor: lograr que el ordenamiento no sea temporal, que las compañías continúen eliminando infraestructura obsoleta y que futuras administraciones mantengan una estrategia que, eventualmente, permita que una parte de las redes deje de colgar sobre las calles y comience a circular bajo tierra.

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