Protección Civil Estatal brilló por su ausencia; voluntarios sí llegaron al incendio industrial

Ciudad Juárez, Chih.– Mientras voluntarios civiles acudieron con agua, alimentos y disposición para apoyar en el incendio de materiales industriales registrado durante varios días en Ciudad Juárez, la Coordinación Estatal de Protección Civil no fue vista en el lugar, ni siquiera para conocer las condiciones de una emergencia que mantuvo movilizados a bomberos municipales hasta la madrugada del jueves.

Sergio Rodríguez, director de Protección Civil del Municipio de Juárez, informó que desde el lunes, cuando se atendía el siniestro, y hasta las 6:00 de la mañana del jueves, no observaron presencia de personal de Protección Civil del Estado durante los recorridos y labores efectuadas en la zona.

El funcionario municipal relató que permaneció en el sitio durante la noche y la madrugada para supervisar las condiciones del incendio, sin que en ese periodo se detectara la llegada de elementos de la coordinación estatal.

La ausencia resultó más notoria ante la participación de voluntarios que, sin formar parte de una corporación oficial y sin recibir un salario por exponerse, acudieron para respaldar a los cuerpos de emergencia.

Rodríguez señaló que estas personas colaboraron principalmente con la entrega de hidratación y alimentos para los bomberos y demás trabajadores que permanecieron durante largas jornadas combatiendo el fuego y removiendo materiales con puntos activos de combustión.

Algunos voluntarios incluso llegaron con equipo de protección personal y con la intención de ingresar a la zona para apoyar directamente en las maniobras, aunque Protección Civil Municipal tuvo que limitar su participación para evitar que resultaran lesionados.

El director explicó que, pese a la buena voluntad de los ciudadanos, no se les puede colocar de manera inmediata frente al incendio, debido a que continúan siendo civiles sin la capacitación operativa y las garantías de seguridad de un bombero.

La prioridad, sostuvo, fue protegerlos y permitirles colaborar únicamente cuando existieran condiciones adecuadas, ya que una lesión sufrida por un voluntario habría generado una nueva emergencia dentro del mismo operativo.

En contraste, la instancia estatal especializada en atención y coordinación de emergencias no fue observada en el lugar durante los días más intensos del siniestro, de acuerdo con el reporte del funcionario municipal.

El señalamiento cobra mayor relevancia debido a que el incendio involucró materiales industriales y generó una afectación ambiental, tema que también corresponde a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología del Gobierno del Estado.

A pesar de esa competencia, Rodríguez indicó que tampoco se tuvo conocimiento de una visita de personal de Protección Civil Estatal para revisar, cuando menos, las condiciones del incendio una vez que había sido sofocado.

La emergencia provocó durante varios días la movilización del Departamento de Bomberos, Protección Civil Municipal, trabajadores, maquinaria y ciudadanos que se sumaron de manera voluntaria a las labores de apoyo.

El fuego demandó atención prolongada debido a la acumulación de materiales, la presencia de combustión interna y la necesidad de remover residuos para extinguir completamente los puntos calientes.

Este tipo de incendios representa un riesgo no solamente para quienes participan en el combate, sino también para el medioambiente y la población ubicada en sectores cercanos, debido a la generación de humo, partículas y contaminantes.

Sin embargo, mientras ciudadanos sin obligación institucional acudieron a respaldar a los equipos municipales, la dependencia estatal encargada de coordinar acciones de protección civil no apareció durante el periodo señalado por la autoridad local.

Rodríguez reconoció el valor de los voluntarios, pero insistió en que su participación debe realizarse bajo supervisión para evitar que la buena intención termine en un accidente.

Explicó que el riesgo para un civil puede ser igual o incluso mayor que para un bombero, ya que los elementos profesionales cuentan con entrenamiento, experiencia y protocolos para responder si las condiciones cambian repentinamente.

Los voluntarios se mantuvieron atentos a las necesidades del personal operativo y esperaron la autorización para apoyar en actividades que no comprometieran su integridad.

La hidratación fue una de las aportaciones más importantes, debido a las altas temperaturas, al calor generado por el incendio y a las extensas jornadas de trabajo.

También proporcionaron alimentos para los elementos que permanecieron en la zona sin posibilidad de retirarse, ante la necesidad de mantener vigilancia y avanzar en la liquidación total del fuego.

Para Protección Civil Municipal, la solidaridad ciudadana fue importante, aunque no sustituye la responsabilidad que tienen las instituciones públicas encargadas de atender, coordinar y supervisar emergencias.

El incendio industrial volvió a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la colaboración entre los tres niveles de gobierno y evitar que las dependencias trabajen de manera aislada cuando existe un riesgo ambiental.

También evidenció la importancia de que las autoridades estatales responsables de la protección civil y del medioambiente acudan a los lugares afectados para documentar daños, identificar riesgos y establecer medidas de prevención.

La falta de presencia estatal fue cuestionada por Rodríguez a partir de lo observado directamente durante sus recorridos, particularmente en el periodo comprendido entre el lunes y la mañana del jueves.

El director municipal evitó especular sobre los motivos de la ausencia, pero dejó claro que durante las labores no tuvieron oportunidad de ver a integrantes de la Coordinación Estatal de Protección Civil en el sitio.

Así, en una emergencia que necesitó manos, recursos y vigilancia permanente, los voluntarios respondieron al llamado de la solidaridad, mientras la dependencia estatal, de acuerdo con el reporte municipal, no llegó ni para conocer el terreno una vez apagado el fuego.

La escena dejó un contraste difícil de ignorar: ciudadanos comunes llevaron agua y comida para cuidar a quienes enfrentaban el incendio, mientras los representantes de una institución creada para coordinar la atención de emergencias no fueron vistos durante los días críticos.

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