Ciudad Juárez.- Entre lágrimas, desesperación y una narración detallada de los hechos, Maricarmen de Montemayor, madre del menor de cinco años que resultó lesionado tras ser mordido por una perrita husky durante la Feria del Libro, decidió ofrecer una rueda de prensa para relatar públicamente lo ocurrido y responder a la versión difundida por el propietario del animal, en medio de una creciente controversia que ha dividido opiniones en redes sociales.
La madre del niño aseguró que la intención de la familia es aclarar cómo sucedió el incidente que dejó al menor con lesiones en el rostro, al tiempo que pidió que el propietario del animal asuma su responsabilidad por los hechos. La comparecencia ocurrió luego de que el caso generara una intensa discusión pública, donde incluso algunos usuarios han defendido a la mascota y responsabilizado al menor de lo sucedido.
De acuerdo con el relato presentado por la familia, los hechos ocurrieron durante la tarde del pasado fin de semana, cuando acudieron a la Feria del Libro y el niño mostró interés por acercarse a la perrita de nombre Sasha. Según explicó Maricarmen, antes de cualquier contacto solicitó autorización al propietario del animal, quien le habría asegurado que se trataba de una mascota dócil y acostumbrada a convivir con personas.
La mujer relató que inicialmente el acercamiento transcurrió sin incidentes y que el menor pudo acariciar al animal con normalidad. Sin embargo, minutos después, cuando volvieron a coincidir en otro punto del recinto, el niño se acercó nuevamente para despedirse de la perrita y fue en ese momento cuando ocurrió la agresión.
La madre describió que el ataque fue repentino y que la mandíbula del animal quedó sujetando el rostro del menor durante varios segundos, provocando escenas de angustia entre los presentes. Según su testimonio, fue ella misma quien intervino físicamente para lograr separar al animal de su hijo, mientras observaba que el propietario permanecía sin reaccionar ante la emergencia.
En un relato marcado por la emoción, recordó la desesperación que sintió al ver a su hijo atrapado por la mordida y la falta de respuesta inmediata del dueño de la mascota. La situación obligó a solicitar ayuda urgente entre los asistentes, hasta que un paramédico que se encontraba en el lugar acudió para brindar los primeros auxilios al menor lesionado.
Durante la conferencia, Maricarmen reconoció que el área donde ocurrió el incidente se encontraba abarrotada de visitantes, una condición que, consideró, pudo haber generado estrés en el animal. No obstante, insistió en que la responsabilidad principal recae en quien decidió llevar a la mascota a un evento masivo y permitir la interacción con menores de edad.
La postura de la familia contrasta con la versión difundida previamente por el propietario de Sasha, quien sostuvo que el niño habría insistido en acercarse al animal antes de la agresión. Estas declaraciones han provocado una confrontación de narrativas que mantiene abierto el debate sobre lo que realmente ocurrió aquella tarde.
La controversia escaló aún más cuando el dueño de la husky publicó un mensaje en redes sociales informando que abandonaría temporalmente Ciudad Juárez para trasladarse a la capital del estado debido al proceso derivado del caso. En el mismo mensaje aseguró no haber recibido amenazas y agradeció las muestras de apoyo recibidas por parte de simpatizantes de la mascota.
La publicación detonó una nueva ola de reacciones. Mientras algunos ciudadanos expresaron solidaridad hacia el propietario y solicitaron que la perrita no sea sacrificada, otros cuestionaron la decisión de abandonar la ciudad en medio de las investigaciones. Incluso, entre los comentarios surgieron usuarios que responsabilizan directamente al menor por el incidente, postura que ha generado indignación entre quienes respaldan a la familia afectada.
Maricarmen dejó claro que nunca ha solicitado el sacrificio de Sasha y reiteró que, desde su perspectiva, la mascota no es la responsable directa de lo ocurrido. Su reclamo, sostuvo, está dirigido hacia la actuación del propietario y la manera en que se permitió la interacción entre el animal y los asistentes al evento.
A casi una semana del ataque, el caso continúa generando debate público y evidenciando la complejidad de un hecho que ha dividido a la opinión pública entre quienes exigen responsabilidades por las lesiones sufridas por el menor y quienes centran sus esfuerzos en evitar cualquier consecuencia contra la perrita. Mientras tanto, la familia insiste en que lo ocurrido no debe quedar impune y que las autoridades deberán determinar las responsabilidades correspondientes.
El episodio, que comenzó como una visita familiar a uno de los eventos culturales más concurridos de la ciudad, terminó convirtiéndose en una polémica que mantiene a Ciudad Juárez pendiente de una pregunta que sigue sin una respuesta definitiva: ¿se trató de un ataque imprevisible o de una situación que pudo haberse evitado?
