Ciudad Juárez, Chih.- La tristeza cubrió este miércoles al Gimnasio Universitario, donde familiares, amigos, funcionarios públicos y representantes de diversos sectores de la sociedad se reunieron para despedir a Marco Licón Barraza, director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), cuya muerte ha provocado una profunda conmoción en Ciudad Juárez.
En medio de un ambiente de dolor, lágrimas y abrazos interminables, la comunidad juarense rindió homenaje a un hombre recordado por su sencillez, su calidad humana y su permanente disposición para servir. La ceremonia de cuerpo presente se convirtió en un espacio de reflexión sobre lo efímera que puede ser la vida y sobre el vacío que deja la partida de alguien que parecía tener todavía mucho por compartir.
Entre quienes acudieron para acompañar a la familia en este momento de duelo se encontraba el rector de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ), Óscar Ibáñez Hernández, quien se sumó a las muestras de respeto y solidaridad hacia los seres queridos de Marco Licón, así como a los colaboradores de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento que hoy enfrentan la ausencia de uno de sus principales líderes.
Uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia fue el mensaje de la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común del Gobierno del Estado, Austria Galindo, quien expresó el profundo dolor que ha dejado la muerte de Marco Licón entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y compartir parte de su camino.
La funcionaria recordó que la noticia de su fallecimiento llegó de manera inesperada, dejando una herida difícil de cerrar en su familia, sus amistades y sus compañeros de trabajo. Señaló que la partida de Marco obliga a reflexionar sobre la importancia de valorar cada día, de no postergar los afectos y de comprender que la vida puede cambiar en un instante.
Con evidente nostalgia, Austria Galindo evocó la personalidad de Marco Licón, describiéndolo como una persona que siempre encontraba motivos para sonreír, compartir momentos agradables y contagiar optimismo a quienes lo rodeaban. Su presencia, recordó, transformaba los espacios con una alegría genuina que hoy será profundamente extrañada.
La funcionaria reconoció que su ausencia deja un hueco difícil de llenar dentro de la estructura gubernamental, pero sobre todo en el corazón de quienes construyeron con él amistades que trascendieron el ámbito laboral. Expresó que quienes permanecen deberán honrar su memoria viviendo con mayor intensidad, practicando la empatía y procurando ser mejores seres humanos cada día.
Durante la ceremonia también se proyectó un video homenaje que provocó lágrimas entre los asistentes. Las imágenes repasaron la trayectoria de Marco Licón Barraza en el servicio público, desde su paso por el Colegio de Bachilleres hasta su gestión al frente de la JMAS Juárez, pero también mostraron al padre, al amigo, al compañero y al hombre que supo ganarse el cariño de quienes convivieron con él.
Cada fotografía parecía recordar que detrás del funcionario existía una persona cercana, accesible y generosa. Los testimonios reflejaron el impacto que dejó en cientos de personas que hoy enfrentan la tristeza de despedirse de alguien que consideraban parte importante de sus vidas.
Al homenaje acudieron además Rogelio Ramos, presidente del Consejo de Administración de la JMAS Juárez; directivos del organismo operador del agua; representantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; Francisco Llera Pacheco, rector de la Universidad Tecnológica Paso del Norte; líderes empresariales y funcionarios estatales.
Entre ellos se encontraban Iván Pérez, presidente de Canaco; Isela Molina, expresidenta de Canacintra; Sergio Ibarra, presidente de Canadevi; Fernando Suárez Cerón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad Juárez, además de compañeros de trabajo y amistades que quisieron acompañar a la familia en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Al concluir la ceremonia se realizaron guardias de honor alrededor del féretro. Uno a uno, familiares, amigos y colaboradores se acercaron para ofrecer una última despedida. Algunos lo hicieron con la mirada perdida; otros, incapaces de contener las lágrimas. Todos compartían el mismo sentimiento: la dolorosa certeza de que la ausencia de Marco Licón será imposible de ignorar.
Porque cuando parte una persona querida no sólo se va un nombre o un cargo. Se apagan las conversaciones pendientes, los saludos cotidianos, las risas compartidas y los sueños por cumplir. Y este miércoles, Ciudad Juárez no sólo despidió al director de la JMAS; despidió a un amigo, a un compañero y a un hombre cuya memoria seguirá viva en el corazón de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.
