Ciudad Juárez, Chin, 25 de abril 2026.— La Secundaria Federal No. 12 “Salvador Allende”, ubicada en la colonia Campestre Virreyes, conmemoró 29 años de historia con un homenaje cargado de memoria, gratitud y sensibilidad para el profesor Joel Argüelles Valdez, uno de sus fundadores, cuya lucha permitió que la educación llegara a una comunidad que, en sus primeros años, no tenía salones, mobiliario suficiente ni condiciones adecuadas para recibir clases.
La historia fue recordada por su esposa, la maestra Socorro Díaz Zambrano, también fundadora de la institución, quien relató el esfuerzo de un grupo de docentes que inició este proyecto educativo de manera voluntaria, sin recibir pago, sostenidos únicamente por su vocación de servicio y por la convicción de que las y los jóvenes de la colonia necesitaban una escuela cercana.
La Secundaria Federal No. 12 nació como respuesta a una necesidad social en Campestre Virreyes. En sus primeros pasos, las clases comenzaron en terrenos de la primaria José Martí, con un solo grupo de primer año y apenas un salón disponible. Antes de contar con infraestructura formal, el profesor Argüelles y sus compañeras y compañeros enfrentaron carencias propias de una escuela en formación, pero nunca abandonaron la idea de construir un espacio digno para la enseñanza.
El homenaje al maestro Joel Argüelles Valdez tuvo un sentido profundo porque su nombre quedó ligado a una de las etapas más difíciles de la institución. De acuerdo con la memoria familiar y escolar, el fundador llegó a vender una camioneta tipo pick up para aportar recursos a la construcción de salones, con tal de que sus estudiantes dejaran de recibir clases en condiciones precarias.
Ese gesto marcó una historia de entrega personal. No se trató solo de abrir una escuela, sino de levantarla desde el sacrificio, la organización comunitaria y la fe en la educación como herramienta de transformación.
Argüelles Valdez también formó parte del Comité de Defensa Popular, organismo activista con presencia en 88 colonias de Ciudad Juárez, donde varias comunidades impulsaron sus propios espacios educativos. En ese contexto surgieron escuelas que respondieron a la falta de servicios públicos y oportunidades, entre ellas la Secundaria Federal No. 12, que en sus orígenes llevó el nombre de Salvador Allende.
La fundación de la secundaria fue posible gracias al trabajo de maestras y maestros que creyeron en la educación como causa social. Entre los integrantes de la primera generación docente estuvieron Joel Argüelles Valdez, Ma. del Socorro Díaz Zambrano, Juan Daniel Hernández Gutiérrez, Andrés Quezada Moreno, Francisco Zamora García, Norma Araceli Rodríguez Águilar, Celestino Suárez Mendoza, Heliodoro Ibarra Borrego, Salvador de Jesús Corral Sías, Refugio Domínguez Guijarro, Jesús Zamora García, José Luis Rivas Martínez, Hortencia Murúa García, Ismael Cabanillas y Alfredo Martínez Gurrola.
Todas y todos ellos participaron en una etapa donde enseñar significaba resistir, tocar puertas, organizarse y sostener el ánimo de una comunidad que veía en la escuela una posibilidad de futuro para sus hijos.
Con el paso de los años, aquella institución que inició con un solo grupo logró consolidarse como un espacio de formación académica y humana. Actualmente cuenta con tres grupos de primer grado, cinco de segundo y cinco de tercero, lo que refleja su crecimiento y permanencia dentro de la colonia Campestre Virreyes.
En contexto, las escuelas nacidas desde la organización vecinal en Ciudad Juárez representan una parte importante de la historia comunitaria de la frontera. Muchas surgieron en sectores donde el crecimiento urbano avanzó más rápido que los servicios públicos, por lo que madres, padres, docentes y líderes sociales tuvieron que construir soluciones desde la participación ciudadana.
La Secundaria Federal No. 12 es hoy un pilar educativo para la comunidad. Sus aulas guardan la memoria de quienes comenzaron sin recursos, pero con una fuerza moral suficiente para abrir camino a generaciones completas de estudiantes.
Durante la conmemoración, el recuerdo del profesor Joel Argüelles Valdez no solo fue el de un fundador, sino el de un maestro que entendió la educación como una causa de vida. Su legado permanece en cada salón, en cada generación egresada y en la historia de una escuela que nació de la lucha, la solidaridad y la esperanza.
La ceremonia también permitió reconocer a la maestra Socorro Díaz Zambrano, quien junto a su esposo y al grupo fundador formó parte de una historia escrita con esfuerzo, amor por la enseñanza y compromiso social.
A 29 años de su creación, la Secundaria Federal No. 12 “Salvador Allende” celebró más que un aniversario: honró una raíz comunitaria, el sacrificio de sus fundadores y la convicción de que una escuela puede cambiar el destino de una colonia.
Por su parte, su hija, la diputada de Morena por el Distrito 06, Jael Argüelles Díaz, recordó con profundo sentimiento la entrega de su padre por construir espacios educativos para jóvenes que necesitaban una oportunidad de vida.
La legisladora evocó que su padre le compartía con frecuencia los momentos más difíciles de aquella lucha comunitaria, cuando el proyecto educativo comenzó desde condiciones precarias, con salones que apenas parecían estructuras incompletas y donde las y los alumnos estudiaban entre carencias, limitaciones sanitarias y riesgos para la salud.
Argüelles Díaz señaló que la visión de su padre no solo era abrir aulas, sino formar seres humanos con valores. En ese sentido, recordó que la primaria José Martí tomó su nombre en honor al pensador cubano que sostenía que para ser próspero primero había que ser bueno, una idea que marcó el sentido humano del proyecto impulsado por el maestro Argüelles.
La diputada relató que la escuela fue para su padre una causa de vida. Su compromiso era tan grande que, en ocasiones, la familia llegó a sentir que aquel plantel ocupaba un lugar inmenso en su corazón, porque siempre regresaba a él, siempre estaba pendiente y nunca dejaba de pensar en cómo mejorarlo.
Más que una obra material, la Secundaria Federal No. 12 representó para Joel Argüelles Valdez un sueño hecho realidad. Fue el resultado de una lucha constante, llena de obstáculos, sacrificios y decisiones difíciles, pero también de amor por la educación pública y por las nuevas generaciones.
Jael Argüelles destacó que su padre no buscó reconocimiento personal ni beneficio económico. Su mayor satisfacción fue haber contribuido a que muchas personas pudieran estudiar, especialmente jóvenes que quizá no habrían tenido otra posibilidad de continuar su formación sin una escuela pública cercana a su comunidad.
En contexto, este tipo de planteles surgieron en sectores donde el crecimiento urbano de Ciudad Juárez exigía respuestas urgentes de educación, infraestructura y servicios. Por ello, el trabajo de maestras, maestros y familias organizadas fue determinante para que colonias enteras tuvieran acceso a espacios escolares.
La legisladora subrayó que el legado de su padre permanece en cada generación que pasó por esas aulas, en cada estudiante que encontró una oportunidad y en cada familia que vio en la educación una ruta para salir adelante.
Por su parte el regidor y maestro fundador de la primaria José Martí, Héctor Hugo Avitia Corral, recordó con sentimiento el esfuerzo comunitario que permitió la creación de la Secundaria Federal No. 12, una institución que nació de la necesidad de dar continuidad educativa a las niñas y niños de la colonia Campestre Virreyes.
Avitia Corral relató que durante la década de los años 80 se fundó primero la primaria José Martí, y que aproximadamente cinco años después, la misma comunidad escolar comenzó a expresar la urgencia de contar con una secundaria cercana, ya que las y los estudiantes terminaban la primaria sin tener un espacio inmediato para continuar sus estudios.
Ante esa necesidad, un grupo de maestros decidió organizarse junto con el profesor Joel Argüelles Valdez, fundador de este proyecto educativo, para abrir el camino a una nueva institución que respondiera a las condiciones de la colonia y al derecho de sus jóvenes a seguir preparándose.
El regidor recordó que la escuela inició como una secundaria por cooperación con el nombre de Salvador Allende, antes de convertirse formalmente en la Secundaria Federal No. 12. En esa primera etapa, las condiciones fueron difíciles, ya que las y los docentes no contaban con sueldo fijo y trabajaban prácticamente por vocación.
De acuerdo con Avitia Corral, durante aproximadamente cinco años los maestros recibieron únicamente apoyos económicos reunidos por madres y padres de familia, recursos que apenas servían para cubrir traslados, gasolina o pasajes de camión. Aun así, el compromiso de las y los docentes permitió sostener las clases y mantener vivo el proyecto.
En contexto, el Comité de Defensa Popular jugó un papel importante en la formación de espacios educativos en colonias populares de Ciudad Juárez. Según recordó el regidor, este movimiento impulsó la creación de varias escuelas, entre ellas la Federal 12, la Federal 13, la Técnica 82 y la Técnica 89.
Con el paso del tiempo llegó el reconocimiento oficial como escuela federal, lo que permitió que las y los maestros comenzaran a recibir un salario formal y que se avanzara en la construcción de aulas para atender a más estudiantes.
Avitia Corral reconoció que al inicio existían dudas entre algunos docentes por el tamaño reducido del terreno donde se levantaría la escuela; sin embargo, con el tiempo valoró la visión del profesor Joel Argüelles, a quien felicitó en su momento por haber insistido en consolidar este espacio educativo.
El regidor destacó que la importancia de aquella lucha radicó en que las y los alumnos que egresaban de la primaria José Martí pudieron continuar sus estudios de secundaria sin alejarse de su comunidad, lo que representó una oportunidad de desarrollo para muchas familias.
A 29 años de historia, la Secundaria Federal No. 12 se mantiene como testimonio de organización social, vocación docente y amor por la educación pública, construida por maestras, maestros, madres, padres de familia y líderes comunitarios que creyeron que una escuela podía cambiar el destino de una colonia.
Desde esta tribuna, vecinos de la colonia Campestre Virreyes agradecen al maestro Joel Argüelles Valdez por su decisión y dejar a nuestros hijos con valores y encaminados a una carrera académica y a un futuro mejor. Gracias profesor Argüelles, María Tomasa Torres Juárez.
