UTCJ celebra otro primer lugar en futbol varonil; rector Óscar Fidencio Ibáñez reconoce entrega, disciplina y humildad de sus deportistas

Ciudad Juárez, Chih, 17 de marzo 2026– La Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez volvió a escribir una página de orgullo en su historia deportiva luego de que el rector, doctor Óscar Fidencio Ibáñez Hernández, recibiera del equipo de futbol varonil un nuevo galardón de primer lugar, en una etapa en la que la institución mantiene una racha destacada de triunfos en distintas disciplinas. Este nuevo reconocimiento llega además después de las dos medallas de oro obtenidas en la CONADE por el atleta Herón Cortés, resultado que confirma el momento competitivo, formativo y humano que vive la comunidad universitaria.

Acompañado por el subdirector de Deportes, Jesús Pacheco, el rector encabezó la entrega y reconocimiento al conjunto campeón, en un acto cargado de emoción, gratitud y orgullo institucional. La ceremonia no solo sirvió para exaltar una victoria más en la cancha, sino para destacar el carácter integral con el que la UTCJ impulsa a sus estudiantes: jóvenes que combinan el alto rendimiento deportivo con el compromiso académico y la responsabilidad personal.

Durante el mensaje dirigido a los jugadores y al resto de la comunidad deportiva, el rector subrayó que la universidad ha mostrado consistencia en diversas competencias, reflejo de una preparación seria, una actitud perseverante y un espíritu de superación que se ha ido consolidando en cada torneo. Recordó que, en Chihuahua, tanto los equipos femeniles como varoniles de tochito lograron coronarse campeones, mientras que también hubo resultados positivos en fútbol 7, así como un subcampeonato en voleibol, lo que evidencia la solidez del proyecto deportivo universitario.

Más allá de los trofeos, Ibáñez Hernández resaltó que cada una de estas conquistas tiene un valor más profundo, porque detrás de cada medalla, campeonato o reconocimiento hay horas de sacrificio, disciplina y constancia. Señaló que en la UTCJ los estudiantes saben que representar a la institución no depende solamente del talento físico o de la capacidad competitiva, sino también del desempeño en las aulas, ya que mantener buenas calificaciones es una condición indispensable para portar con honor los colores universitarios.

Ese principio, dijo, es motivo de especial orgullo para la institución, porque habla de jóvenes que no solo destacan en el terreno de juego, sino que también cumplen con sus responsabilidades académicas y construyen desde ahora las bases de su futuro. En ese sentido, la formación que ofrece la UTCJ se convierte en una ruta integral donde el deporte no compite con el estudio, sino que lo fortalece, al moldear mujeres y hombres con carácter, disciplina, visión y sentido del deber.

El reciente primer lugar del equipo de futbol varonil se suma así a una cadena de logros que hoy colocan a la UTCJ como una universidad competitiva y comprometida con el desarrollo total de su comunidad estudiantil. La doble presea dorada conseguida por Herón Cortés en atletismo dentro de la CONADE y ahora este nuevo campeonato en deportes de conjunto confirman que el esfuerzo de entrenadores, directivos y alumnos está dando frutos visibles, no solo en resultados, sino en ejemplo para toda la comunidad.

En un tono emotivo, pero también sereno y profundamente humano, el rector dirigió un mensaje final a los deportistas, invitándolos a seguir preparándose y a no dejar pasar las oportunidades que la vida y la universidad ponen en su camino. Con humildad, les recordó que la UTCJ abre puertas para el crecimiento científico, académico, tecnológico, deportivo y cultural, por lo que exhortó a cada uno de los jóvenes a aprovechar esas herramientas con responsabilidad, gratitud y fe en su propio potencial.

Sus palabras fueron recibidas como una exhortación nacida no solo desde la autoridad universitaria, sino desde una visión cercana y formativa, en la que el éxito no debe asumirse con soberbia, sino con humildad y conciencia de que cada talento es también una bendición que debe ponerse al servicio del bien. En ese mensaje se percibió un sentimiento cristiano de sencillez y esperanza, al reconocer que el triunfo cobra mayor sentido cuando se alcanza con esfuerzo limpio, con corazón agradecido y con la disposición de seguir creciendo sin perder el piso.

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