Tras nueve meses de restricciones para el cruce de carne a mercados internacionales a causa del gusano barrenador, el sector ganadero de Chihuahua mantiene medidas de blindaje sanitario y contención, mientras dimensiona un impacto económico que alcanza cifras millonarias y golpea de forma directa a los municipios del sector primario.
El presidente de la Unión Ganadera de Chihuahua, Álvaro Bustillos, informó que se han implementado estrategias de prevención para reforzar la confianza sanitaria en el estado y demostrar que el territorio permanece libre del gusano barrenador. Entre las acciones destacan las restricciones a la movilización de ganado, particularmente para evitar el tránsito de reses provenientes de entidades con presencia de la plaga, así como el fortalecimiento de los esquemas de inspección en la zona sur.
En el contexto sanitario, Chihuahua cuenta con una ventaja climática que ha funcionado como barrera natural para impedir el avance del parásito; no obstante, el sector reconoce que esta condición podría modificarse en el futuro, por lo que el blindaje se mantiene activo y en constante vigilancia.
En el plano económico, la afectación se ha extendido a nivel nacional. La imposibilidad de exportar ganado ha significado dejar de colocar alrededor de un millón de cabezas, lo que representa un impacto aproximado de mil dólares por animal. Este escenario se traduce en pérdidas acumuladas del orden de mil millones de dólares, recursos que normalmente ingresan como divisas y que sostienen a una cadena productiva estrechamente vinculada con la economía local.
Para Chihuahua, el efecto es aún más significativo, ya que cerca del 50 por ciento de esos ingresos corresponden al estado, lo que incide de manera directa en la actividad económica de comunidades rurales y municipios con vocación ganadera.
El gusano barrenador ha sido históricamente uno de los principales riesgos sanitarios para la ganadería nacional, debido a su impacto en la sanidad animal y en el acceso a mercados de exportación. Las medidas de contención y certificación sanitaria son clave para restablecer el flujo comercial y recuperar la confianza internacional.
