Ciudad Juárez, Chih. 31 enero 2026— La inauguración del Centro Municipal de Pueblos Originarios no fue solo la apertura de un espacio físico, sino el encuentro íntimo con la tradición viva de familias indígenas que trabajan unidas para sostener su identidad y su sustento diario. En cada mesa, los valores de un pueblo se hicieron visibles: el amor a los padres, la empatía que se aprende en casa y la solidaridad como forma de vida.
Colores intensos de collares y pulseras, vestuarios típicos que narran historias antiguas, pinturas, aromas de comidas tradicionales y una atmósfera de alegría envolvieron el recinto. Entre la exhibición artesanal y el murmullo de visitantes, la emoción se mezcló con la memoria colectiva, recordando que la cultura no se guarda en vitrinas, se vive y se comparte.
En ese mosaico humano destacó la presencia de José Francisco Enrique, originario de San Pablito Pahuatlán, una comunidad de raíces profundas donde la tradición artesanal se hereda de generación en generación. La suya es una historia familiar: pulseras y collares trenzados a mano, aprendidos desde la infancia al observar y acompañar a los padres, y hoy reproducidos con orgullo junto a su esposa e hijos.
La dinámica del hogar se refleja en la mesa de venta. Cada pieza es resultado del trabajo colectivo: padres e hijos que, tras cumplir con la escuela, regresan a casa para continuar la labor artesanal. Así, el taller familiar se convierte en una pequeña fábrica de afectos, donde el esfuerzo compartido asegura el sustento y preserva la identidad.
En contexto, el CEMPO nace como un espacio que dignifica estas historias y las coloca al centro de la ciudad. No solo impulsa la economía comunitaria mediante la venta directa de productos hechos a mano; también acerca a la ciudadanía a la riqueza cultural que convive en Juárez, recordando que detrás de cada artesanía hay una familia, una tradición y una forma de entender la vida.
La invitación queda abierta para recorrer el centro, conocer a quienes dan forma a cada pieza y llevarse algo más que un objeto: un fragmento de historia, trabajo y amor familiar que sigue tejiéndose, día a día, entre hilos de colores y manos solidarias.
