Ciudad Juárez, Chih., 23 de noviembre de 2025.– La salud mental en Ciudad Juárez atraviesa una crisis que se ha vuelto imposible de ignorar. Los hospitales, las escuelas y las familias registran un aumento preocupante de casos de ansiedad, depresión e intentos de suicidio, en una ciudad que por años ha centrado la atención en la violencia visible, pero no en la que se vive por dentro. En este contexto, Gloria Mirazo, regidora de Movimiento Ciudadano, lanzó un llamado con tintes de urgencia para enfrentar lo que calificó como “realmente… un foco rojo aquí en Ciudad Juárez y en todo el estado”.
Las secuelas de la pandemia profundizaron la situación. Según datos periodísticos del sector salud, Ciudad Juárez superó en 2024 las 1,400 atenciones clínicas por crisis severas, mientras que los intentos de suicidio en adolescentes crecieron un 18%, una cifra que coloca a la ciudad por encima del promedio estatal.
Mirazo subrayó sin rodeos que la frontera vive un escenario alarmante: “es el primer índice aquí de ansiedad, de la Salud Mental, de suicidio jóvenes, niños, adolescentes y hasta los adultos”.
Las estadísticas refuerzan sus palabras. Chihuahua se ha mantenido durante cinco años consecutivos entre los primeros estados del país con mayores tasas de suicidio adolescente. Además, Juárez tiene un déficit estimado de más del 60% en profesionales de psiquiatría y psicología para atender la demanda actual.
“Estamos viviendo esta situación de estrés del cual no ha sido atendido”, recalcó.
Para revertir la crisis, Mirazo impulsa un plan estratégico que arrancará en 2026 y que busca unir la fuerza del DIF, las comisiones edilicias y la iniciativa privada. Su objetivo es “hacer programas importantes que impacten a los juarenses en el tema de la Salud Mental”.
La próxima semana sostendrá una reunión clave con el DIF, la regidora Sandy —titular de la Comisión de Familia— y la presidenta del DIF Municipal, Rubí Enríquez. A partir de ahí, planea establecer un modelo de atención que inicie desde la raíz: las familias y las escuelas.
“Tenemos que empezar en las escuelas… voltear a ver a los jóvenes, a los adolescentes, a los niños”, remarcó.
En sus recorridos, Mirazo identificó que la ciudad intentó abrir “un número de atención para que la ciudadanía hable en una urgencia”, pero reveló que “realmente ni siquiera se ha dado el seguimiento y ni siquiera existe el número o si existe no les contestan”.
La falta de respuesta oficial agrava la crisis: cada minuto sin atención puede representar una vida en riesgo.
El plan contempla unir a colectivos y grupos especializados que hoy operan con recursos limitados, pero que representan un salvavidas vital para cientos de personas que no encuentran atención pública.
“Vamos a estar hablando con diferentes asociaciones civiles… ahí vamos a empezar”, adelantó, convencida de que las soluciones duraderas se construyen en comunidad.
Mirazo reconoce que la ciudad enfrenta un punto crítico: los efectos del Covid-19, el estrés económico, el duelo acumulado, la violencia cotidiana y el abandono institucional han creado una tormenta perfecta que golpea la salud mental de toda la población.
“Lo vamos a ir llevando a cabo”, prometió, con la firmeza de quien sabe que no se trata de un programa más, sino de una intervención urgente para evitar que la crisis cobre más vidas.
