Ciudad Juárez, Chih.– En un mensaje cargado de preocupación y tono de urgencia, el movimiento Red-CM advirtió sobre lo que consideran señales de un retroceso democrático en Chihuahua, al asegurar que se están promoviendo decisiones gubernamentales que, de avanzar, impactarían no solo a la población actual, sino también a las generaciones futuras. La agrupación señaló que existe un creciente malestar social que podría intensificarse si continúan impulsándose medidas que, afirman, vulneran libertades civiles, religiosas y de privacidad.
Durante una conferencia, el vocero del movimiento, Miguel Campos, expuso que distintas organizaciones ciudadanas —incluyendo comunidades de corte evangélico— se están articulando debido a lo que califican como una falta de sensibilidad política y un clima de desatención hacia las demandas sociales. Según explicó, estas expresiones colectivas surgen porque la ciudadanía “está llegando a su límite” ante decisiones legislativas que perciben como imposiciones.
Uno de los puntos más tensionantes es la iniciativa impulsada desde una bancada de Morena que pretende restringir la participación de ministros, pastores y líderes religiosos en discusiones públicas y de gobierno. Para Red-CM, esta propuesta constituye un intento de silenciar voces comunitarias con arraigo en distintos sectores, y representa un golpe directo a la libertad de opinión y a la presencia social de las iglesias evangélicas.
Pero el mayor foco de alarma se concentró en la CURP biométrica, cuyo registro —aunque hoy es voluntario— genera temores de que eventualmente sea obligatorio. El movimiento cuestiona la recolección de información altamente sensible como huellas, iris y datos identitarios, pues consideran que centralizar esa información abre la puerta a un control excesivo del Estado sobre la vida de las personas. De acuerdo con Red-CM, estas medidas no solo trastocan garantías individuales, sino que generan un sentimiento de vigilancia permanente que ya despertó enojo y desconfianza en la ciudadanía.
Campos afirmó que esta combinación de iniciativas restrictivas y políticas de identificación biométrica está provocando reacciones fuertes en diversos estados del país, y que Chihuahua podría convertirse en uno de los epicentros de esa inconformidad si las autoridades no dan garantías claras de protección a derechos y libertades.
El movimiento anunció que buscará interlocución con instancias federales antes de que —advirtieron— “el daño sea irreversible”, al tiempo que insistieron en que su propósito es construir un frente de vigilancia social que supervise cualquier legislación que pueda colisionar con creencias religiosas, derechos civiles y la privacidad de miles de familias.
Red-CM enfatizó que este es un momento decisivo para la vida pública del estado: si no se corrige el rumbo, aseguraron, la ciudadanía podría responder con mayor fuerza ante medidas que perciben como una amenaza directa a su identidad, su fe y su libertad.
