Cruz Pérez Cuéllar se abstuvo de votar en la modificación de uso de suelo y advirtió lentitud en el proyecto estatal
Ciudad Juárez, Chih. 24 0ctubre 2025.– En una postura política inusual y cargada de simbolismo institucional, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar se abstuvo de votar durante la sesión de Cabildo en la que se aprobó la modificación menor al uso de suelo para la construcción de la Torre Centinela. Su abstención, explicó, no fue indiferencia, sino un “voto de protesta” ante la falta de avances visibles en el proyecto impulsado por el Gobierno del Estado.
El edil juarense precisó que su decisión obedece a las múltiples dudas que persisten en torno al desarrollo de la obra, cuya ejecución —dijo— avanza con lentitud y genera incertidumbre entre la ciudadanía. “Espero que sí se concluya; sin embargo, es una especie de voto de protesta porque van muy lentos”, manifestó el alcalde, dejando entrever tensiones institucionales entre los órdenes estatal y municipal.
Aunque el proyecto es encabezado por el Ejecutivo estatal, Pérez Cuéllar señaló que el Ayuntamiento ha mantenido disposición para no entorpecer su desarrollo. En ese sentido, reconoció como positiva la aprobación del cambio solicitado, con el fin de evitar que el municipio sea señalado como responsable de futuros retrasos. “Qué bueno que el Ayuntamiento aprobó la modificación, porque luego no nos vayan a usar de pretexto”, apuntó.
El edil recordó episodios previos de confrontación política, como el caso de la calle Lerdo, donde —según dijo— funcionarios estatales atribuyeron al municipio la demora de los trabajos. Al mencionar ese antecedente, evidenció que el trasfondo de su voto no es técnico, sino político-administrativo, como una llamada de atención hacia la falta de coordinación intergubernamental.
La Torre Centinela es uno de los proyectos emblemáticos del Gobierno del Estado de Chihuahua, anunciado como un centro de seguridad e inteligencia destinado a fortalecer la vigilancia fronteriza. Sin embargo, a más de dos años de su presentación, su avance físico ha sido motivo de controversia. Mientras el Ejecutivo estatal sostiene que los trabajos continúan conforme a calendario, autoridades municipales y actores locales han manifestado preocupación por los constantes retrasos y la falta de información pública sobre los progresos reales de la obra.
Pérez Cuéllar remarcó que su abstención fue un acto deliberado para visibilizar el descontento institucional frente a la lentitud del proyecto. “Es una especie de protesta como alcalde, en el sentido de decir: oigan, no se ve claro que se vaya a terminar, y bueno, daña la visibilidad de los juarenses”, concluyó.
El episodio evidencia la tensión política entre los dos niveles de gobierno —municipal y estatal— en torno a la ejecución de proyectos estratégicos, y deja ver un pulso administrativo donde la lentitud técnica se convierte también en un símbolo del desencuentro político.
