Ciudad Juárez, Chih.– El béisbol volvió a latir con fuerza en esta frontera. La noche del sábado, el estadio Juárez se vistió de gala para recibir a jóvenes peloteros de distintos países en la inauguración del Campeonato Panamericano de Béisbol U-15, un evento que convirtió el diamante en un escenario de sueños y emociones compartidas.
Desde las primeras horas de la tarde, el bullicio se apoderó de los alrededores del parque. Familias enteras arribaron con banderas, gorras y camisetas en apoyo a sus selecciones. En las tribunas, se mezclaban los acentos de distintos países y los cánticos que, al unísono, celebraban la hermandad que solo el béisbol puede forjar. El olor a palomitas y hot dogs acompañaba los murmullos de expectativa, mientras los niños corrían con guantes en mano soñando con atrapar una pelota perdida en el jardín.
En el terreno, los equipos formados sobre la línea de foul lucían impecables con sus uniformes recién planchados. Los dugouts rebosaban de nerviosismo y orgullo: algunos jugadores se ajustaban el guante, otros practicaban swings al aire, mientras el eco de los tambores en la tribuna anunciaba que estaba por comenzar algo grande.
La ceremonia oficial contó con la presencia de autoridades municipales, estatales y representantes de la Confederación Panamericana de Béisbol (COPABE). Los discursos coincidieron en un mismo punto: la importancia de apostar por la juventud y proyectar a Juárez como capital del béisbol en la región.
El director del Deporte, Juan Escalante, llevó la voz del alcalde Cruz Pérez Cuéllar:
“Bienvenidas todas las selecciones, este campeonato es posible gracias al apoyo de los padres de familia. Reciban un saludo del presidente municipal y que sea un torneo sin lesiones”.
El delegado de COPABE, Ramón Crespo, fue más allá y lanzó un sueño al aire:
“Que este Panamericano sea el primer paso para que un día Juárez albergue un mundial de la categoría. Estos muchachos son el futuro del béisbol”.
La regidora Karla Escalante, encargada de la declaratoria oficial, arrancó aplausos al reconocer a los padres como verdaderos héroes detrás de cada uniforme:
“Para que un joven represente a su país se requiere talento, pero también disciplina, esfuerzo y el respaldo incondicional de su familia”.
El momento más emotivo vino cuando el seleccionado nacional Diego Calderón tomó el micrófono desde la lomita. Con voz firme y mirada desafiante, arengó a los jóvenes: “¡Jueguen con pasión, disfruten cada inning y defiendan con orgullo su camiseta!”. El público respondió con un rugido de aprobación.
Después llegó el instante simbólico que todo torneo de béisbol espera: el lanzamiento de la primera bola. Juan Escalante subió al montículo, la regidora Karla Escalante se colocó en turno al bat y el presidente de la Liga Estatal, Daniel Cereceres, se agachó tras el plato. La pelota viajó recta, golpeó el guante y el estadio explotó en aplausos.
Con el “playball” oficial, Ciudad Juárez se convirtió en la casa del béisbol panamericano. Cada equipo se retiró a su dugout listo para disputar entradas, batazos y jugadas que quedarán en la memoria. En cada joven pelotero de 15 años se veía reflejado el futuro: pitchers que sueñan con la lomita profesional, catchers que mandan señales con madurez sorprendente, y bateadores que alistan su swing como si buscaran conectar el hit de sus vidas.
La ceremonia contó con la presencia de:
Ricardo Bravo, director técnico del torneo
Ramón Crespo, representante de COPABE
Daniel Cereceres, presidente de la Liga Estatal de Béisbol de Chihuahua
Mayra Castillo, regidora de la Comisión del Deporte
Karla Escalante, regidora de la Comisión del Deporte
Juan Escalante, director del Deporte Municipal, en representación del alcalde Cruz Pérez Cuéllar
