Ciudad Juárez, Chih., 30 de agosto 2025– El presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar reconoció públicamente lo que miles de juarenses han señalado desde hace meses: la actitud de algunos regidores en el Cabildo es una falta de respeto a la ciudadanía, pues llegan tarde a las reuniones de comisión o permanecen pegados a sus teléfonos celulares mientras se discuten los puntos de acuerdo.
“Si esto es cierto, los ciudadanos tienen razón. Somos servidores públicos y tenemos que entender que el tiempo de los demás merece respeto. Hay que llegar a tiempo, poner atención y empezar las sesiones con seriedad”, sentenció el alcalde, quien además enfatizó que su comentario no era personal, sino un llamado general.
En los corrillos políticos y en las propias transmisiones de las Honorables Sesiones de Cabildo se observa con frecuencia a regidores distraídos, sin prestar atención a los dictámenes. La crítica más recurrente es que los ediles cobran su sueldo solo por levantar la mano, sin conocer ni debatir los temas en discusión.
La imagen de representantes distraídos en plena sesión ha calado hondo en la opinión pública, que cuestiona si los regidores cumplen realmente con su responsabilidad legislativa municipal o simplemente ejercen un papel decorativo a costa del erario.
Pérez Cuéllar recordó que la impuntualidad también genera un costo social: “Si hay un evento con 500 personas y yo llego una hora tarde, son 500 horas perdidas. Una por cada ciudadano. Eso no se puede permitir en el servicio público”.
La administración actual ha enfrentado múltiples cuestionamientos por la falta de seriedad en el Cabildo. La ciudadanía reclama que los regidores sean más que simples votantes automáticos y que asuman su papel de contrapeso real.
Otro tema que ha encendido críticas son los mensajes místicos que, algunos regidores han pronunciado en las Honorables Sesiones de Cabildo. Discursos con tintes religiosos que no encajan en el marco de la deliberación política, pero que sí se leen como intentos de protagonismo individual. Para analistas locales, estas prácticas desdibujan el carácter institucional de las sesiones y generan confusión entre lo que debe ser laicidad y lo que termina siendo espectáculo.
Sin embargo, la práctica de usar el celular en plena sesión, llegar tarde y aprobar acuerdos sin leerlos, alimenta la percepción de que el cuerpo edilicio está lejos de honrar el carácter solemne de las sesiones y de responder a la confianza que les otorgó el electorado.
