Ciudad Juárez. — La furia de la naturaleza volvió a golpear a Ciudad Juárez. Tras las intensas lluvias que azotaron la ciudad durante los últimos días, decenas de calles quedaron completamente destruidas, dejando a cientos de familias atrapadas en el lodo y la incertidumbre.
Desde el pasado miércoles, la Dirección de Obras Públicas inició trabajos de restauración en las vialidades más afectadas, principalmente en las colonias Plutarco Elías Calles, Fronteriza Baja, Las Gladiolas y la Tarahumara, zonas donde las corrientes de agua convirtieron calles en auténticos ríos y arrasaron con lo que encontraron a su paso.
El director de la dependencia, Daniel González, informó que se cuenta con material para aplicar una base en las calles que presentan socavones y enormes grietas, un peligro latente para vehículos y peatones. Posteriormente se evaluará si es necesario recarpetear por completo o buscar soluciones más profundas y duraderas.
Las lluvias de los últimos días superaron los 50 milímetros en algunas zonas de la ciudad, provocando inundaciones que afectaron a más de 60 viviendas y dejaron intransitables arterias clave para la movilidad. Vecinos relatan que durante las tormentas el agua alcanzó niveles que nunca antes habían visto, arrastrando autos y dejando familias enteras sin poder salir de sus casas.
En una labor urgente, la principal concentración de esfuerzos se ha dirigido al arroyo que provocó las inundaciones, donde ya se trabaja para encauzar el agua y prevenir futuras tragedias. Empresas como Coprofusa y MR se han sumado con maquinaria para apoyar las reparaciones, en un esfuerzo comunitario que busca evitar un colapso mayor.
Particular preocupación genera el Arroyo de las Vívoras, donde se formaron tres enormes hoyos que requieren reconstrucción inmediata. “Estos grandes socavones son un peligro inminente. Necesitamos repararlos cuanto antes para proteger a la comunidad”, advirtió González.
Mientras tanto, colonias enteras viven bajo el miedo de nuevas lluvias y con el temor constante de quedar incomunicadas nuevamente. La urgencia es palpable y el llamado de las autoridades es claro: actuar rápido y no bajar la guardia. La ciudad, una vez más, enfrenta el reto de reconstruirse sobre el barro y el
