Desde el pasado 7 de abril, la plataforma del decreto federal para la regularización de vehículos de procedencia extranjera permanece inactiva, lo que ha generado un aumento en las importaciones legales de autos fronterizos y pone en jaque a miles de familias que confiaron en el programa. Así lo advirtió Daniel Cereceres Rosales, presidente de la Unión de Importadores de Vehículos y Autos de Ciudad Juárez (UIVAC), quien señaló que la incertidumbre jurídica y operativa ha detonado un giro en el comportamiento del mercado local.
Las constantes fallas en el sistema digital del programa de regularización, impulsado originalmente por el Gobierno Federal para dar certeza legal a millones de vehículos usados ingresados de manera irregular, han provocado que gran parte de la ciudadanía opte por importar sus unidades de forma legal, mediante pedimentos aduanales, lo que está modificando el panorama automotriz en la frontera.
“La importación de autos crece en automático. La gente toma la decisión de hacer sus importaciones fronterizas para darle legitimidad a la posesión del vehículo con un pedimento de importación”, explicó Cereceres Rosales, quien destacó que desde la suspensión de la plataforma el 7 de abril, no se han brindado soluciones claras a los ciudadanos ni a los comercializadores.
El decreto presidencial implementado en 2022 permitió la regularización de vehículos extranjeros conocidos como «autos chocolate», con el fin de controlar su circulación, mejorar la seguridad vial y recaudar recursos para obras públicas. Sin embargo, los continuos fallos técnicos y la parálisis de la plataforma han generado frustración entre los propietarios, quienes temen decomisos o sanciones por circular sin placas oficiales.
Ante ese panorama, el mercado ha respondido con una mayor demanda de vehículos usados ya legalizados. “Ha sido funcional para nosotros los vendedores de carros. El esquema actual nos permite ofrecer vehículos con mayor certidumbre jurídica para que no se los decomisen a nuestros clientes”, dijo el líder de la UIVAC.
Según Cereceres, esta dinámica ha traído una estabilidad relativa en la comercialización de autos usados, beneficiando temporalmente a los importadores formales, pero dejando en el limbo a miles de ciudadanos que esperaban regularizar sus vehículos a bajo costo bajo el esquema del decreto presidencial
