«Tarjetas de crédito, el nuevo rostro de la pobreza»

Aunque aparentan ser una solución inmediata ante la falta de liquidez, las tarjetas de crédito pueden convertirse en una trampa financiera de largo plazo. Así lo advierte Ricardo Melgoza, especialista en economía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), al analizar las elevadas tasas de interés y el impacto en la economía personal.

En entrevista, Melgoza explicó que el uso desmedido de tarjetas bancarias —aparentemente de crédito— representa una amenaza latente para la salud financiera de las familias mexicanas, debido a que muchas veces se utilizan para cubrir necesidades básicas o sostener estilos de vida que exceden los ingresos reales de los usuarios.

“Recurrir al crédito como una extensión del ingreso rompe con una regla de oro de la educación financiera: no gastar más de lo que se gana”, subrayó.

El especialista enfatizó que esta práctica genera un efecto acumulativo de empobrecimiento. “Estamos comprometiendo recursos futuros que aún no tenemos para financiar gastos presentes que podrían no ser sostenibles”, señaló.

Melgoza hizo un llamado de atención sobre el elevado Costo Anual Total (CAT) de las tarjetas de crédito en el país. Según explicó, actualmente las tasas de interés oscilan entre el 85% y el 90% anual, y al sumar comisiones y otros cargos —como anualidades, disposición de efectivo, reposición de plástico y pagos tardíos— el CAT puede superar el 100%, e incluso alcanzar el 106.98% en algunos casos.

Esto contrasta severamente con los rendimientos ofrecidos por instrumentos financieros considerados seguros, como los Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES), que actualmente pagan cerca del 8% anual.

“Una tarjeta de crédito que cobra 80% de interés está generando rendimientos 10 veces superiores a los CETES. Es inaudito y financieramente insostenible para quien no paga a tiempo o no liquida sus saldos completos”, advirtió Melgoza.

El economista recomendó a los usuarios “ser totaleros”, es decir, pagar el saldo completo del mes antes de la fecha límite, para evitar cargos por financiamiento. También sugirió evitar usar las tarjetas para cubrir déficits permanentes, y no tomarlas como ingreso adicional, sino como un instrumento de pago que debe manejarse con disciplina.

La falta de educación financiera y el fácil acceso al crédito están provocando que muchas personas entren en un ciclo de deuda perpetua. En tiempos de tasas de interés elevadas, pensar financieramente antes de gastar puede marcar la diferencia entre la estabilidad y el colapso económico personal.

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